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La Coctelera

Ad astra El blog es de Chuck Norris y me lo follo cuando él quiere

31 Enero 2011

27 Enero 2011

La madurez

Te das cuenta de que te estás haciendo viejo cuando, de repente, te dicen que tienes que firmar las notas de tu hija.

Si eso no es una patada de paso-del-tiempo en toda la boca, que me digan lo que es XD

19 Enero 2011

Alamuerte

Aquellos que sean adictos a esa droja dura que es el World of Warcraft habrán tenido una erección de tipo sopinstant al leer el título de la historia. Pero mire, no. En realidad el título es lo que Íker Jiménez denominaría una serendipia. Yo lo llamo «no tener ganas de estrujarme las meninges».

Mi amigo Iván me envió hoy un enlace curioso sobre la reconstrucción de un avión Horten 229 llevada a cabo por un grupo de especialistas para National Geographic.

Reconozco que se me han saltado las lagrimitas al ver el avión finalizado XD

Horten 229 reconstruido

Eso me ha traído unos cuántos recuerdos. Hace algo más de 5 años escribí un artículo bastante extenso, aunque algo inexacto, sobre las armas secretas de la Luftwaffe, fusilando miserablemente el título del Secret Weaponf of the Luftwaffe, un juego añejo de LucasArts.

Dado que la historia que me enlazó Iván era algo viejuna, he buscado el documental al que hace referencia la noticia, titulado Hitler's Stealth Fighter. Como me han entrado muchas ganas de verlo lo he buscado en las malvadas redes P2P, Yog-Sothoth las confunda, y este es el mejor torrent que he encontrado. A 720 puntos, para que no se me quejen.

El documental (que no he visto aún) incluye los diseños de Arthur L. Bentley basados en la información recogida por los Aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial, así como del único modelo operativo que sobrevivió tras la guerra. Dicho modelo se encuentra en el National Air and Space Museum, en la Paul F. Garber Facility. En este artículo, viejo de narices, de la revista IPMS Stockholm (Internation Plastic Modellers' Society of Stockholm) hay abundantes fotos del modelo, en un estado de conservación un tanto lamentable (si es que sigue así, claro).

Tienen abundante información técnica e histórica sobre el Horten Ho 229 en la Wikipedia, como no.

19 Enero 2011

El fin del mundo a través de la falta de rozamiento

No, por «falta de rozamiento» no me refiero a «ausencia de sexo». Aunque también.

Voy a fusilar de forma inmisericorde una frase que me dijo mi estimado y nunca bien ponderado compañero erGuiri el otro día, cuando le mostré uno de los vídeos que voy a poner en esta historia.

La conclusión a la que llegó, convenientemente adaptada por mí al panteón lovecraftiano, fue la siguiente:

El día en que Azathoth quiera que llegue el Día del Juicio, solo tendrá que decirle a Nyarlathotep (porque, como todos sabemos, Azathoth es ciego e idiota) que ponga un valor negativo en el coeficiente de rozamiento de las ruedas de todos los coches del mundo.

En realidad lo que dijo no se parece a eso que he escrito ni en el color de las letras, pero suelo utilizar la licencia poética con largueza y liberalidad. Noblesse oblige.

En cualquier caso, ¿cómo llegó a esta conclusión? Pues viendo lo que pasaría en un simulador de la vida real, claro: el Grand Theft Auto IV. El cachondeo viene en dos partes (primera y segunda):

PS Buena mierda de la mano de AnaitGames.

PPS Por lo que leo en los comentarios de los vídeos, solo hay que cambiar el fichero handling.dat en la carpeta de instalación del GTA IV, poniendo el valor -9 en la variable wbias para cada tipo de coche.

14 Enero 2011

Nostalgia que te quemaría por dentro 1: El botón del jefe

Desde el departamento «series de historias que empiezan y concluyen al mismo tiempo, más que nada porque luego me olvidaré miserablemente de ellas», les traigo hoy, en gloriosa primicia, el botón del jefe.

No sé qué hace que me acuerde de cosas raras sin venir a cuento cuando voy en coche. Supongo que, como no escucho música, mi cerebro busca sustitutos, y se dedica a bucear en profundidad en las cloacas de mis recuerdos.

Tengo amigos, con unos cuantos años menos que yo, que no sabrán de lo que les hablo si les menciono el botón del jefe. Pero más de uno de ustedes, viejales sin remedio, tendrá una sonrisa lobuna en su cara porque sabrá exactamente lo que es.

Por si eres una bestezuela prepúber, el botón del jefe era el botón mágico que existía en algunos juegos de la era dorada de los 8 bits para mostrar una pantalla en la que pareciera que estabas trabajando. Creo recordar que el Tetris (el original, el de Alekséi Pázhitnov) tenía esa tecla, que mostraba una especie de hoja de cálculo de forma instantánea por si había moors on the coast. Las ventajas de tener un sistema operativo sin multitarea ni hostias, supongo ]:-)

Por supuesto, eso de jugar en el trabajo es moralmente reprobable y blau blau, pero no me nieguen que aquello tenía un encanto derivado del concepto de videojuegos como esa cosa rara con la que no te deberían pillar absolutamente entrañable. Además, yo usaba esa tecla cuando oía el dulce serpenteo de mis padres por el pasillo que llevaba a mi habitación.

PS Tienen más alimento en la Wikipedia: Boss Key.

14 Enero 2011

A lo grande por la vida

Normalmente me cuesta mucho interiorizar eso de less is more, más que nada porque cargo con mi cámara a todos lados. Si hiciera una estadística, la uso una fracción ínfima del tiempo que ando con ella por ahí. Preo claro, basta con que no la lleve para que me arrepienta y maldiga como un estibador ruso harto de vodka.

Eso hace que normalmente lleve conmigo dos bolsos: mi «mariconera» (palabro heredado por vía familiar) y una mochila Quechua donde meto la cámara dentro de una funda acolchada.

Así pues, me ha dado por pensar en fusionar ambas cosas y comprarme una bolsa que me permita llevar mis adminículos junto con mi cámara. Y, ya que estamos, en la que quepa mi futuro tablet Adam XD No, no me lo he comprado aún, por si preguntan.

A través de mi amigo Alio y del blog de Mauro conozco la marca Crumpler, así que echando un vistazo a su tienda en Europa he encontrado una buena candidata, o eso creo: la Crumpler New Delhi 510.

Crumpler New Delhi 510

Sin embargo, no he encontrado ninguna foto decente de la bolsa «en acción», para hacerme una idea de lo manejable (o no) que pudiera ser. Que es justo lo contrario de lo que sucede con la otra bolsa de la que me he enamorado, más que nada por el aire absolutamente retro que tiene, y ya saben ustedes que a mí lo retro me la pone como el titanio. Les hablo de la Classic Leather Camera Satchel, a la venta en Photojojo.

Classic Leather Camera Satchel

Las dimensiones de ambas son similares, aunque me da la impresión de que la de cuero es más rígida, y que incluso vacía abultaría más o menos lo que se ve en las fotos, pero no estoy seguro.

¿Alguien tiene experiencia con las Crumpler, o lo que es más improbable, con la de Photojojo? ¿Alguna recomendación?

11 Enero 2011

El número SoaB

El otro día, mientras me duchaba y observaba en lánguida complacencia cómo las gotas de agua infecta de Vecindario resbalaban por mi orondo cuerpo, se me ocurrió una forma de medir la antipopularidad de una empresa. Acto seguido pensé que, de dedicar mi tiempo a cosas más productivas, seguramente a esta alturas habría dejado sin argumentos a las aspirantes a Miss Algo que piden la Paz en el mundo con algún invento revolucionario.

Pero si el Demiurgo me ha dado las entendederas para decir gilipolleces, las diré, y bien dichas. Ea.

Tomen una empresa cualquiera y prueben a buscar en Google:

"<Nombre de la empresa>" hijos de puta

O lo que es lo mismo, en forma algebraica:

int SoaB (string n) = GoogleSearch ("\"" + n + "\"" + "hijos de puta")

Sustituyendo <Nombre de la empresa> por su pulsión escópica empresarial favorita, obtendrán un número determinado de resultados que reflejarán la popularidad de dicha empresa en los hinternecs. Claro está, me refiero a popularidad desde el punto de vista hispanoparlante.

Esto es lo que podríamos llamar número SoaB de una empresa, o lo que es lo mismo, número Son of a Bitch, como diría Sawyer en la isla de Lost (y fuera de ella también). Y lo pongo en inglés porque decir número HP queda como un poco como si me estuviera metiendo con cierta empresa, que no es el caso.

Ahora bien, el concepto puede refinarse un poco. Podemos considerar que el número SoaB anterior es un número laxo, porque no cerramos la búsqueda al término «hijos de puta» completo (por ejemplo, aparecerán resultados con la palabra «puta» solamente). Si queremos el número SoaB exacto, lo que se ha dado en llamar VSoaB (Very Son of a Bitch), podemos buscar:

"<Nombre de la empresa>" "hijos de puta"

Dicho de forma algebraica:

int VSoaB (string n) = GoogleSearch ("\"" + n + "\"" + "\"hijos de puta\"")

Normalmente se cumplirá, dada la naturaleza restrictiva del segundo enunciado:

SoaB (n) >= VSoaB (n)

Con eso se pueden hacer cosas tan simpáticas como comprobar la evolución de la popularidad de una determinada empresa con el paso del tiempo, lo cual permitiría detectar patrones interesantes, como aumentos imparables del número SoaB de ciertas empresas petroleras en el momento en que se produzcan vertidos por su causa, o directamente el buffer overflow que se produce cada vez que haya una keynote de Steve Jobs. Por citar un par de casos namás.

Evidentemente, este número, como cualquier otra magnitud de carácter estadístico, es mentira, porque a lo mejor en un artículo el autor se dedica a ciscarse en la madre de su novia mientras, de pasada, menciona en el mismo artículo la empresa en la que compró esos calzoncillos tan molones de color dorado que se puso para fin de año. Y claro, eso cuenta como resultado.

Pero qué cojones, nadie dijo que esto sirviera para nada.

10 Enero 2011

Las inquietantes orejas de Mickey Mouse

El otro día estaba viendo un episodio de La casa de Mickey Mouse con Claudia, porque sepan ustedes que los dos sufrimos el mismo síndrome: es pasar por delante de la tele y quedarnos clavados en el sitio. Gracias a Nyarlathotep que nunca veo la tele y que solo pasaba por allí.

Estábamos viendo La casa de Mickey Mouse, decía, cuando empecé a notar una cierta inquietud. Me pareció que debajo de aquellos dibujos infantiles y un tanto estúpidos (en mi opinión Dora la exploradora gana por goleada, aunque quizás se deba a que soy antisistema por sistema XD), se escondía un mundo de horror sin nombre. Como en una novela de Esteban Rey, vamos.

Al cabo de 15 minutos caí en la cuenta de qué se trataba: eran las orejas de Mickey Mouse.

Sí, sí, las orejas. Si tienen un episodio a mano, observen al icónico roedor. ¿No ven nada raro en sus orejas? ¿No les parece raro que las orejas tengan siempre la misma orientación sea cual sea el lado al que esté mirando Mickey?

¿No me creen? Bueno, vale, miren una foto de un Mickey normal, si es que puede considerarse normal a un ratón que habla como si tuviera una barra de metal frío inserta donde el ilustre Luis Aragonés decía que no le cabía ni un pelo de gamba.

Ahora miren a Mickey mostrando su perfil griego:

Joder, las orejas se han movido. ¿Me oyen? ¡Se han movido, joder! ¡Son orejas bidimensionales en un mundo tridimensional! ¡El acabose!

Voy a tener que iniciar a Claudia en el Reverso Tenebroso de la Fuerza.