Desde el departamento «series de historias que empiezan y concluyen al mismo tiempo, más que nada porque luego me olvidaré miserablemente de ellas», les traigo hoy, en gloriosa primicia, el botón del jefe.

No sé qué hace que me acuerde de cosas raras sin venir a cuento cuando voy en coche. Supongo que, como no escucho música, mi cerebro busca sustitutos, y se dedica a bucear en profundidad en las cloacas de mis recuerdos.

Tengo amigos, con unos cuantos años menos que yo, que no sabrán de lo que les hablo si les menciono el botón del jefe. Pero más de uno de ustedes, viejales sin remedio, tendrá una sonrisa lobuna en su cara porque sabrá exactamente lo que es.

Por si eres una bestezuela prepúber, el botón del jefe era el botón mágico que existía en algunos juegos de la era dorada de los 8 bits para mostrar una pantalla en la que pareciera que estabas trabajando. Creo recordar que el Tetris (el original, el de Alekséi Pázhitnov) tenía esa tecla, que mostraba una especie de hoja de cálculo de forma instantánea por si había moors on the coast. Las ventajas de tener un sistema operativo sin multitarea ni hostias, supongo ]:-)

Por supuesto, eso de jugar en el trabajo es moralmente reprobable y blau blau, pero no me nieguen que aquello tenía un encanto derivado del concepto de videojuegos como esa cosa rara con la que no te deberían pillar absolutamente entrañable. Además, yo usaba esa tecla cuando oía el dulce serpenteo de mis padres por el pasillo que llevaba a mi habitación.

PS Tienen más alimento en la Wikipedia: Boss Key.