Esta semana he estado clasificando mis libros técnicos para hacer un poco de limpieza. Es lo que pasa cuando miras fijamente a tus estanterías de libros y de repente se te cruza un cable. Total, como tengo un montón de tiempo libre, me pongo a depurar mierda en mi biblioteca. Si es que no tengo remedio.

Hubo un tiempo en los que cada vez que Anaya Multimedia sacaba un nuevo libro de Delphi/C++/Pascal, se me ponía como el Ti22, y allá iba yo alegremente a Canaima a gastarme 10.000 pesetas de aquel entonces (siempre he querido decir eso en plan abuelo Cebolleta) en un libro que se quedaría obsoleto con la siguiente versión del lenguaje.

Se hacen una idea entonces de los remordimientos de conciencia que tengo por la cantidad de árboles sacrificados para hacer esos libros, ¿no?

No me entiendan mal, usé de forma intensiva esos libros, pero por aquel entonces no tenía yo muy claro el concepto de durabilidad. Esos libros tenían una vida útil irrisoria, y encima los pagabas como si estuvieran hechos con papel reciclado de limpiarse el culo Mohamed VI.

Si se sienten especialmente masoquistas pueden leer lo que escribió hace tiempo Jeff Atwood al respecto. Si pasan de leer ese taco, quédense con esto:

The best programming books are timeless. They transcend choice of language, IDE, or platform. They do not explain how, but why. If you feel compelled to clean house on your bookshelf every five years, trust me on this, you're buying the wrong programming books.

Hace mucho tiempo que no compro libros de mi prof (en este momento el puto Google Talk salta a primer plano y, como siempre, roba el foco de la aplicación, Nyarlathotep lo maldiga) esión, porque cuando quieres información te vas a Google y andando. Pero tengo algunas joyas de las que no pienso desprenderme ni de coña, como por ejemplo el Mastering Regular Expressions, libro que, por cierto, no encuentro y no recuerdo si he prestado :( Ese es uno de esos libros que Atwood considera imperecederos, y qué casualidad, está en su biblitoteca XD

Pero lo mejor de todo ha sido encontrarme con cuatro auténticas rarezas de las que no pienso desprenderme ni loco. Y no porque sean útiles, porque no lo son, sino porque son fósiles. Son reminiscencias de tiempos pasados, when assembler ruled the Earth, cuando los programadores no follaban y flotaban en auras de santidad electrónica.

Esta es la foto de familia:

Poker de rarezas

Eso que ven ahí es:

  • El manual de DIV Games Studio, un lenguaje de programación que surgió exclusivamente para realizar videojuegos. Mi amigo Mavick me convenció de que lo comprara en el quiosco, y me pasé mucho tiempo flipando con el concepto de procesos separados para mover cada sprite en pantalla. Mi mayor logro fue hacer una postal de navidad con ese lenguaje en la que cada copo de nieve que caía era un proceso independiente que se ubicaba en pantalla según ciertas reglas físicas XD Ojalá pudiera encontrarlo, pero me da a mí que...
  • El manual del Wordstar Express que me vino con mi increíble Amstrad PC1512. ¿Saben por qué me gustaba? Porque tenía las llamadas «órdenes de punto», órdenes que podías insertar en medio de tu documento para cambiar su comportamiento (por ejemplo, para cambiar los márgenes de página sin usar menús).
  • El manual de referencia de GW-BASIC que venía con el Commodore PC-10. Esto es en realidad fruto de un vil latrocinio XD Mi amigo Diego, el malagueño fue el primero que se compró un PC (aaaah, las tardes que nos pasábamos programando en su casa...), y me prestó el manual de GW-BASIC un fin de semana para que yo lo copiara a mano. Claro, sin problema, dije. Creo que acabé con esguince de mano. Fue la primera vez que el concepto «imposibilidad física» entró en mi vocabulario de prepúber adicto a la masturbación. Nunca le devolví el manual por los buenos recuerdos que me traía XD
  • Guía de Locomotive Basic 2. El Amstrad PC1512 venía con un entorno gráfico llamado GEM (Graphical Environment Manager), de Digital Research. Sí, estamos hablando de un entorno gráfico que funcionaba en un equipo a 4.77 MHz con gráfica CGA de 4 colores. Dicho entorno contaba con un lenguaje de programación que sacaba partido de las ventajas de la interfaz WIMP (Windows, Icons, Menus and Pointer), y no sé por qué, me dio por comprar un libro de programación de ese lenguaje, ya extinto.

Como pueden comprobar, esos libros no sirven para nada, pero como piezas de museo, no tienen precio, así que me los quedo.