Últimamente me he dado cuenta de que, cada vez que dos o más personas se ponen a hablar de cine, alguien acaba nombrando Avatar, la de James Cameron, de forma invariable. Por ejemplo:

Sí, no todo son efectos especiales, pero piensa en Avatar y el éxito que ha tenido.

O bien:

¿Quién coño necesita guión para triunfar? Fíjate en Avatar y aprende.

Eso me lleva a pensar que, al igual que existe la Ley de Godwin (la cual cortocircuité una vez), debería existir una Ley de adastra que diga:

A medida que una conversación sobre cine se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a la película Avatar de James Cameron tiende a uno.