Cielos grises y azules
Mi estado de ánimo, como el de muchas otras personas, se ve directamente influido por el tiempo que haga. Pero al contrario de lo que sucede con muchas personas, a mí el tiempo que me pone realmente contento es el tiempo de invierno.
Supongamos que el invierno tiene lugar en el periodo (Ti0, Ti1), y supongamos un instante de tiempo t situado en medio del invierno, por lo que podemos afirmar que (Ti0 < t < Ti1). En ese punto, disfruto del tiempo como un enano. Adoro los cielos grises, la lluvia y el tiempo frío. Creo que viviría a gusto en Suecia ![]()
A medida que la diferencia (Ti1 - t) tiende a cero, mi estado de ánimo se encuentra añorando los cielos azules del verano, el cual comprende el periodo (Tv0, Tv1). Por simplificar, nos cargamos la primavera y el otoño, más que nada porque por aquí los equinoccios son meramente testimoniales. Aquí los que mandan son los solsticios.
Sin embargo, en realidad me engaño a mí mismo. Cuando (Tv0 < t < Tv1), en realidad el tiempo en que podemos disfrutar de cielos azules radiantes, haga la temperatura que haga, se produce cuando (t - Tv0) tiende a cero, es decir, dos o tres semanas al principio del verano. En cuanto rebasamos esa frontera a la que llamaremos Tv-cojonudo, pasamos al periodo Tv-cielodemierda, donde el cielo es de color marrón casi de forma permanente.
Lo verás más claro con una ilustración, amable lector.

Yo nunca he sido un bicho muy de verano. El invierno casa mejor con mi carácter, pero no le hago ascos a un buen día de sol radiante y cielos azules, sobre todo cuando el invierno está avanzado y tienes ganas de enterrar los pies en el jardín y regarte un poco, a ver si floreces.
Pero aquí en Gran Canaria, por lo menos, el verano es un horror pardo de cielos sucios. Cuando no estamos consumidos por la calima, tenemos una humedad del 2048% que nos acerca a Barcelona, aunque esta ciudad nos gana de largo en cuanto a la sensación de «sal a la calle y siéntete ahogar en sudor a los tres segundos». No es que el tiempo sea malo... A fin de cuentas no hay grandes oscilaciones de temperatura, como pasa en la masa continental, pero qué quieren que les diga, a mí esto nunca me ha parecido tan paradisíaco como lo pintan.
Claro que, si viviera en los países nórdicos, supongo que me quejaría de no ver el sol casi nunca
Bien que lo sabe mi amigo Alio, al que cada vez le cuesta más volver a su país de adopción cada vez que viene de visita.
