Esta entrada se iba a llamar C'est fini, ¿saben? Pero acabo de cambiar el título. Qué coño, acabo de cambiar toda la puta historia.

Pero voy a intentar serenarme, a ver si escribo como dios manda. Eso sí, las razones de mi prolongada ausencia, en otra historia.

Los que son padres tendrán una idea de cómo va esto... Claudia tiene tres años ya, que cumplió en febrero. Por lo tanto, le tocaría entrar al colegio en septiembre de este año. Hemos hecho todos los trámites para su preinscripción, pero cuando salieron las listas provisionales, vimos que la niña no estaba admitida en ninguno de los colegios. Nosotros elegimos el colegio que mejor se adaptaba a nuestras necesidades, es decir, con comedor y recogida temprana, ya que tanto Noli como yo trabajamos en Las Palmas, por lo que necesitamos dejar a la niña muy temprano y recogerla a eso de las 16:00, más o menos.

Pues Claudia quedó la primera en la lista de reserva de su colegio, porque se presentaron 31 solicitudes, ¡y el cole solo tiene 30 plazas! Nos quedamos hechos mierda, porque en los otros dos colegios, estaba bastante más lejos (14 en un caso y 20 en el otro).

Nos comentaron en el colegio que los directores de los centros se reunirían antes de sacar las listas definitivas (hoy), y así hacer el reparto de niños que quedaron fuera... Aunque claro, como la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años, en realidad la niña podría quedarse sin colegio. Y dos huevos duros.

Pues hoy han salido las listas, y pone, simplemente, que la niña no tiene plaza, y que decidirán sobre ella (y los demás que han quedado fuera), en la comisión de escolarización que se reúne este mes.

Me cago en dios.

Lo siento, pero tengo un cabreo de la hostia. Primero nos dieron esperanzas en el colegio diciendo que unos padres se habían arrepentido y habían matriculado a su niño en otro centro, y luego nos lo desmintieron. Además, en realidad los directores ya no se reúnen para decidir sobre los niños, sino que lo hace la comisión de escolarización de la Consejería de Educación, a la que asisten los inspectores de zona. Ahora tendrán que mandar toda la documentación (incluyendo la reclamación que presenté) a la comisión.

Y lo peor es que, con la misma, si no se dan prisa suficiente, no nos enteramos de si Claudia tiene plaza o no hasta septiembre.

¿Saben lo más simpático de todo? En el colegio en que queremos poner a la niña hay dos aulas vacías, pendientes de alta por parte de la Consejería de Educación, desde hace ni sé cuánto.

En fin, disculpen el exabrupto... Sé que la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años, pero en realidad, con los dos padres trabajando, la escolarización es una necesidad perentoria.

Ya seguiremos informando del culebrón este.