Cuestión de momento
Aviso: me ha quedado un tocho de historia de las que hace tiempo que no escribía. No, lo que he escrito últimamente no son tochos, créanme. ESTO es un tocho. Lisez à vos risques et périls.
De tanto en tanto mi cerebro agarra una fiebre rara: la fiebre del geek. Los síntomas son claros:
- Racionalización de la necesidad de tener un cacharro o de disfrutar de cierta tecnología que ha caído dentro de mi horizonte de sucesos.
- Obsesión rayana en la frenopatía por un cacharro o tecnología, en los cuales, hasta hace dos días, ni pensaba.
- Como consecuencia de lo primero, búsqueda compulsiva de información a lo largo y ancho de los hinternecs para documentarme sobre el cacharro o la tecnología susodicha.
- Entrada en barrena, lo cual quiere decir directamente en analysis paralysis, uno de mis antipatrones de diseño favoritos.
- Abandono sumarísimo de la idea.
Y menos mal que paso por el punto 5, porque si no, sería mi ruina (económica, porque la moral ya la tengo).
Como me conozco, suelo dejar que la enfermedad siga su curso. Acabo sabiendo un poco más sobre lo que quiera que se me haya metido entre ceja y ceja, y no me gasto los dineros, porque al final, como casi siempre, se trata de caprichos absolutamente innecesarios.
O no. Y a eso voy.
Nunca me he planteado en serio comprarme un lector de libros electrónicos, que abreviaré como eReader por aquello de que tengo las coliflores rebozadas y escalope de ternera disolviéndose en ácido clorhídrico a estas horas de la tarde. Son algo que siempre han estado ahí, en mi periferia cognitiva, a sabiendas de que algún día tendría que informarme sobre el tema.
Como les dije, la fiebre del geek me suele entrar con cosas que, en realidad, no necesito, pero en el caso del eReader, la «no necesidad» no está tan clara. De hecho, buscando lo que voy a ponerles a continuación, he descubierto que ya tenía estas inquietudes hace cuatro años
Joder, cómo pasa el tiempo.
Nuestro mueble biblioteca ya no da más de sí. Cuando puse nuestros libros, hace cuatro años, ya lo dejé bastante llenito, pero ahora la cosa revienta por las costuras. Estoy poniendo libros apilados detrás de otros libros porque me he quedado sin espacio.
Pero claro, sabía que eso tenía que pasar un día u otro. Nuestra biblioteca ha crecido bastante.
Como dice mi amigo Jomis, soy un «guntenberito», o lo que es lo mismo, un hijo de Gutenberg. Me produce placer obsceno leer un libro en papel, y si es viejo y mohoso, ya ni les cuento. Me pongo hasta condón para leerlo, fíjense. Pero entre que, lo mires por donde lo mires, utilizar papel para libros con la tecnología actual es una barbaridad, y mis necesidades perentorias de espacio, la necesidad de un eReader está clara.
Es decir, he superado la fase de racionalización, la primera. Ahora viene la de obsesión y sobredosis de información, que es lo que llevo haciendo desde ayer
He mirado muchas cosas, y tengo unas cuantas cosas claras con respecto al tipo de dispositivo que quiero.
- Una pantalla de al menos 6". Esto no es imprescindible, solo deseable.
- Al menos 8 niveles de gris. Tampoco es imprescindible, pero me gustaría que así fuera.
- Posibilidad de enchufar libros desde almacenamiento externo, bien tarjetas de memoria, bien lápices USB.
- Que admitan una gran cantidad de formatos de lectura, en particular ePUB y PDF.
- ¡Que no tenga DRM de serie, por el amor de una cabra negra! Ni que me obligue a comprar en una tienda determinada.
En realidad todos los puntos son más o menos negociables, excepto el último: no estoy dispuesto a comprar un dispositivo que no sea enteramente mío para hacer con él lo que me salga de los cojones. Eso deja fuera al Amazon Kindle, por ejemplo.
Entre las muchísimas cosas que he estado leyendo, hay dos que me han sido especialmente útiles. Por un lado, tenemos un artículo de Javier Cantero que escribió como invitado en el blog de pjorge, titulado El libro electrónico: Guía de supervivencia para entender los dispositivos de lectura. Por otro lado, tenemos el wiki MobileRead Wiki: E-book Reader Matrix con una lista bastante extensa de dispositivos eReader y sus características técnicas.
Y antes de seguir con los que me han llamado la atención, hay una cosa que pensé antes mientras estaba haciendo aguas mayores: eso que llaman coste de oportunidad. Para mi gusto, hay unos cuantos vectores que influyen en la decisión final acerca de si vale la pena comprar en este momento un eReader o no.
- El iPad. Sí, hamijos, el überubicuo nuevo aparatito de Apple. Aparatito al que pondré la zarpa encima en cuanto cierto membrillo que yo me sé se lo compre en un arrebato consumista
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- El Adam Tablet, un dispositivo que tiene la facultad de hacer que entre en erección instantánea en cuanto entra en una conversación (si fuera carta del Magic, sería muy poderosa).
- Los precios de los eReaders.

Estos tres elementos aparentemente no relacionados tienen su aquello entre sí. El iPad, por ejemplo, no es un lector de libros electrónicos. Es... otra cosa (y qué cosa puede llegar a ser, ciertamente), pero de paso, como el que no quiere la cosa, han sacado una tienda de libros electrónicos, la iBook Store, para dar por culo a Amazon. Y aún siendo un dispositivo que no está orientado principalmente a la lectura de libros, más que nada porque tiene pantalla retroiluminada, con lo que ello conlleva en términos de cansancio visual, todavía no está del todo claro que no vaya a mandar a la puta obsolescencia más denigrante a todos los eReaders del universo.

Luego está el Adam Tablet (erección). Si los ingenieros de Notion Ink han hecho lo que dicen haber hecho pueden hacer mucho, pero que mucho daño a este sector. Y lo digo porque el Adam saldrá con una pantalla dual, que con un simple botón, puede pasar de retroiluminada a reflectiva (si lo he entendido bien), es decir iPad meets electronic book reader. Dos en uno y me llevo la vaca, hoyga, para que me de calorcito y amor de ubre en invierno.
Y la tercera pata es el precio de los eReaders. Sí, vale, han bajado mucho de precio. Hace cuatro años estaban a 400 euros... Pero es que ahora andan sobre los 200. ¿Solo a la mitad en todo este tiempo? Hamijos, si el Adam Tablet sale a 400$, pongamos por caso, ya podemos tirar a la basura los eReaders que tengamos.
Aunque esto es pura especulación barata, claro. En realidad, lo de «cuestión de momento» del título de la historia (¿a que lo habían olvidado?), viene porque ahora mismo el panorama está revueltísimo: hay muchos jugadores en la carrera, mucho mercado por explorar y muchas tecnologías por madurar (por ejemplo, la tinta electrónica en color). Así que la pregunta es: ¿comprar o no comprar?
Hay sectores, como el de la fotografía, en que sabes, como si de una campana de Gauss se tratase, que comprar un modelo de cámara viejo cuando estás llegando a cúspide de la gráfica (es decir, cuando la marca con que te has casado va a sacar con precisión de reloj suizo un nuevo modelo), es de totorotas (si lo sabré yo, que me compré la D70S y al mes salió la D80...).
Sin embargo, en el caso que nos ocupa, ni campana de Gauss ni hostias. Yo diría más bien que esto es un jodido conjunto de Mandelbrot: cuanto más a fondo miras, más mierda encuentras.
¿Me compraré el eReader? Pues no lo sé. Visto lo visto, no creo que en cualquier caso hiciera una mala compra, porque le daría muchísimo uso. Sobre todo, teniendo en cuenta que lo que más leo son novelas (y cuando abran la nueva tienda de eBooks de cYbErDaRk.net, que Nyarlathotep me coja confesado). Otra cosa es que a los dos meses los precios cayeran en picado debido a la competencia brutal del mercado y a las tecnologías emergentes (siempre he querido decir eso de «tecnologías emergentes», en plan gurú). Pero como dicen los ingleses, shit happens. El iPad no me llama (y me toca mucho los cojones la manía de Apple de hacer que los dispositivos que compras nunca sean del todo tuyos) y el Adam me pone cachondo de mala manera, pero no deja de ser un concepto, y se rumorea que hasta junio no sale. Así que quizás no sea un buen momento para comprar un eReader, pero francamente, no tengo ni puta idea de cuándo lo será.
Y para finalizar este tochazo, aquí van los dispositivos que me han llamado la atención:
- Papyre 6.1. Relativamente fácil de conseguir, aunque un poco salado. Se puede comprar en la tienda cyberdark, por ejemplo.
- Sony Reader PRS-300. Pequeño y algo limitado, pero de precio ajustadillo. Lo he visto en PixManía.
- Bookeen Cybook Opus. Este tiene un precio muy atractivo, y por lo que he leído, está bastante bien. También lo he encontrado en PixManía.
- Elonex 511EB. Este, de nombre tan raro, también tiene buenas características. Se puede comprar en el Reino Unido, en Waterstones, con un precio muy atractivo (aunque no he mirado los gastos de envío).



Si han sido capaces de llegar hasta aquí sin buscar un RPG-7 para volarme los sesos en cuanto me vean por la calle, y tienen alguna experiencia o inquietud con los eReaders, ya saben dónde está la cajita de comentarios ![]()
