Cinco años ya. Suena a manido, pero el «quién lo diría» se aplica a la perfección.

Una de las reglas no escritas (o quizás sí) en esto de los blogs, es que cada aniversario el bloguero en cuestión perpetra un acto de autofelación, se haya quitado algunas costillas o no.

Muchos de los que me siguen son habituales desde el principio. Ustedes saben que mi blog es, en cierta manera, reflejo de una parte de mi propia persona. Es una válvula de escape, algo que me permite dar salida a pensamientos absurdos e inconexos que tengo de tarde en tarde. Es como un viejo amigo fiel, al que a lo mejor te pasas seis meses sin llamar, pero teniendo la certeza de que estará ahí para lo que necesites, cuando haga falta.

Los años anteriores he escrito la historia de aniversario varios días antes de la fecha señalada, anticipándome por si las moscas el día de autos no podía escribir por lo que fuese. Hoy no. Hoy escribo sobre la marcha, entre marrones laborales varios y una vida, que de tan agitada, apenas percibo como un borrón delante de mis ojos.

Creo que fue Rosita Fraguel la que escribió que si había algo capaz de acabar con un blog, es la vida real. No le falta razón :) En los pocos momentos en que me puedo parar a practicar el noble arte de la introspección, me asombro del ritmo de vida que llevo, siempre ocupado con cuarenta mil cosas, siempre dejando pendientes ochenta mil.

A veces tendríamos que levantar un poco la cabeza del asfalto para mirar lo que hay delante de nosotros. Podría ser que nos estuviéramos perdiendo cosas maravillosas.

Así que, en lugar de mirar hacia abajo y dedicarme a contar aquí mis miserias, levantaré un momento la cabeza, para darles a todos ustedes las gracias. En estos cinco años mucha gente ha pasado por aquí, y algunos se han quedado de forma permanente.

Un blog sin lectores es como una prédica en el desierto estando en pelotas mientras un rebaño de escorpiones venenosos te pica las pelotas con saña. A todo esto, ¿cómo coño se llama una agrupación de escorpiones? ¿Partido político?

Ustedes son la razón de ser de este sitio. Soy un ególatra irredento que ya se pavonea desnudo delante del espejo por las mañanas, así que este blog sirve para inflar mi ego hasta el infinito a través de su (de ustedes; no se me líen con el «usted» de los canarios XD) adoración abyecta e incondicional lectura.

Cinco años en buena compañía. Cinco millones de gracias.

Si siguen aguantándome la pavana, intentaré seguir por aquí unos cuantos años más ;)

PS Como viene siendo costumbre, ahí van las historias de los cuatro años anteriores: 4, 3, 2 y 1.