Tomemos un elemento con cierto grado de indeterminación, y llamémosle 2.0. Introduzcamos a 2.0 en una caja en la que recrearemos, de alguna manera el experimento del gato de Schrödinger. Por el momento no tendremos en consideración la cosa utilizada para meter a 2.0 dentro de la caja. Esto todavía no es un blog porno, gracias a Shub-Niggurath.

Digamos que la interpretación de Copenhague es demasiado macabra para el caso que nos ocupa, por lo que la interpretación relacional probablemente sea más benévola. A fin de cuentas 2.0 también tiene su propia perspectiva del asunto.

Supongamos que una tarde cualquiera dos elementos conocidos popularmente como Calvo de mierda y La que aguanta al calvo de mierda deciden colapsar la función de onda de 2.0 para determinar las variables que definen el estado cuántico del mismo. La variable conocida como $sexo puede tomar uno de los siguientes valores.

  • TIENE_CUCA
  • NO_TIENE_CUCA

Después de realizar el experimento, la superposición de los diversos estados cuánticos del elemento 2.0 han colapsado en un único resultado $sexo = TIENE_CUCA, cuyo índice numérico nos ha llevado, como si de un horror pardo de Dan Brown se tratase, al Antiguo Testamento. Concretamente, al Libro de Daniel, capítulo 8, versículos 15-17:

[...] 15Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y trataba de comprender su significado, apareció de pronto delante de mí una figura semejante a un hombre; 16 y oí una voz humana que venía del río Ulai y que decía: "Gabriel, explícale la visión a este hombre". 17 Entonces él se me acercó. Yo me asusté, y me incliné hasta tocar el suelo con la frente, pero él me dijo: "Hijo de hombre, ten en cuenta que esta visión se refiere al fin de los tiempos" [...]

Y hete aquí que fuimos capaces de resolver completamente la indeterminación.

Hete aquí que $nombre = GABRIEL.