Toda familia tiene su anecdotario más o menos apócrifo, dependiendo de lo bocazas que sean los miembros que pertenecen a tu mismo reservorio genético. En mi familia hay una pequeña historia con moraleja urbanística incluida.

Mi madre trabajaba hace muchos años limpiando casas por la tarde, para poder levantar la hipoteca y alimentar a los dos buitres que había en casa, que comían lo suyo. Una de las casas que limpiaba era propiedad de un chino ricachón.

Déjenme que les explique una curiosidad climatológica primero. Indulge me XD La zona sur de Gran Canaria es un secarral. Si alguna vez han pisado esta isla y se han quedado en algún hotel del sur, habrán pensado si no se han quedado dormidos jugando al Fallout 3 y disfrutando de algún viaje astral versión chunga entre el aeropuerto y la zona turística.

Sin embargo, y casi de forma invariable, las lluvias más bestias se producen justamente en esta zona, donde cae el agua y se va, literalmente, por el sumidero. Eso es lo que nos ha pasado esta semana, en la que entre la noche del domingo y la tarde del martes nos ha caído la del pulpo. Y esta vez no hay reportaje fotográfico, que no he tenido ni tiempo. Je suis désolé XD

En una de esas ocasiones en las que llovió se inundó completamente la casa del chino del que hablábamos antes. Y se inundó porque, en un alarde de inteligencia sin precedentes, el diseñador decidió hacer la casa bajo el nivel del terreno, con una bonita rampa de acceso. Claro, empezar a llover y formarse la presa de las Tres Gargantas en la puerta de su garaje, fue todo uno. Por si sentía nostalgia de su tierra y tal.

Cuando mi madre fue a la casa al día siguiente, el hombre, compungido, le digo «¡PERO SI EN CANALIAS NUNCA LLUEVE!». Ay, alma de cántaro. Esto no será Irlanda, lloviendo casi de continuo (esto es una licencia poética), pero cuando llueve, llueve.

Disclaimer: No sé si dijo «Canalias», y me la pela. Así me lo contó mi madre, y como yo soy su vástago y el blog es mío, lo cuento como me sale de los cojones.

Toda esta parrafada absolutamente innecesaria, como todo lo que cuento aquí, existe con el único fin de introducir lo que, de otra forma, hubiera quedado como una triste historia con un simple enlace: fotografías aéreas de Gran Canaria después de las lluvias. Créanme cuando les digo que la isla normalmente no presenta esa cara ;)

Mis dos favoritas son estas: la presa de Soria, una presa que NUNCA se ha llenado (a ver si le pido a Noli algunos datos, que esto tiene que ver con su trabajo), y la charca de Maspalomas, que no tiene acceso al mar. Excepto cuando llueve que te cagas o el ayuntamiento le mete tractores a la cosa para aliviar la falta de oxígeno de la charca (gracias por el dato, Moi).