2.0
Sí, llevo desaparecido un par de semanas. Otra vez. Al final es lo de siempre: está uno tan ocupado, que cuando tiene unos minutos libres, lo dedica a cualquier cosa menos a pensar. Ley de vida, que llaman.
Pero el hecho de que no haya escrito nada, no quiere decir que no haya pasado nada. Estas han sido unas semanas intensas. He tenido exámenes de francés en la escuela oficial de idiomas, me he comprado equipamiento fotográfico nuevo, he realizado una sesión de fotos para una pareja que se casa en febrero (y sí, soy el fotógrafo oficial), y un montón de cosas más.
Todo esto ha hecho que mi estado de ánimo sea más bien el de una rana friéndose en una parrilla, dando saltos de un lado para otro. Si a esto sumamos lo que voy a contarles, lo entenderán perfectamente ![]()
He estado pensando en la forma de empezar a contar esto, pero tengo la impresión de que, lo haga como lo haga, todos ustedes van a saber de qué se trata antes de que finalice la primera frase, así que prefiero hacerlo al revés. Primero lo digo, y luego me explayo.
Noli y yo vamos a ser padres de nuevo ![]()
Ahora viene el resto de la historia
Noli y yo hemos estado mucho tiempo pensando en tener otro hijo, sin acabar de decidirnos. En parte se debe a que lo pasamos un poquito mal con Claudia cuando era pequeñita (dos ingresos en el hospital con un mes de diferencia).
Sin embargo, al final la ilusión se ha impuesto sobre todo lo demás. Para nosotros se trataba de una cuestión de completitud: siendo solo tres, no estábamos completos. Ahora que seremos cuatro (y no, cabrones, no contemplo la posibilidad de gemelos), estaremos completos. Puede que a mucha gente le parezca un enfoque raro, pero para nosotros es de lo más natural.
¿Miedo? Sí, tenemos miedo, y mucho. Porque hay un montón de cosas que cambian teniendo ya un hijo, sobre todo cuando es como Claudia, un pequeño vórtice enormemente vitalista que consume las energías de todos los que la rodean. Eso sí, devuelve esa energía en forma de sonrisas ![]()
Sin embargo, al final será todo como con Claudia. Lo que quiero decir es que nos adaptaremos a cada situación, pasito a pasito, igual que ya hicimos en su momento.
Estamos recuperando aquellos gestos a los que nos acostumbramos hace casi cuatro años: las caricias en la barriga, las miradas cómplice, las carcajadas cuando nos damos cuenta del desbarajuste hormonal de Noli (a ella no le hace ni puta gracia, en realidad
), y un montón de cosas más. De paso, le preguntamos a Claudia si quiere tener un hermanito o hermanita, a lo que siempre responde invariablemente que sí. Tengo la impresión de que ella en realidad piensa que le estamos ofreciendo algún tipo de comida, porque después suele mencionar los «¡NININES!», es decir, los macarrones ![]()
Ser padre es una aventura sin mapas, en el que cada día aprendes algo nuevo. No hay nada como guiar a un pequeño renacuajo para que sea una personita decente, para que aprenda a ver el mundo con ojos propios y con la dosis adecuada de friquismo. Queremos volver a hacerlo, porque, y esto es lo más importante de todo, no se trata de criar a otro hijo. Ahora se trata de criar a dos, juntos, viéndolos interactuar. Creo que eso se llama sinergia: el total es mayor que la suma de las partes.
Como siempre, están invitados a acompañarnos en la aventura, igual que vienen haciendo desde hace más de tres años con Claudia. Por de pronto, nuestro nuevo bichito será «2.0», hasta que sepamos su sexo dentro de un par de meses ![]()
PS No quiero olvidarme de la etiqueta que nos ha colgado mi amigo Paco Tenia Tena: Noli y yo somos ahora protobiprogenitores. Desde un punto de vista lingüístico, el término es exquisito en su adecuación ![]()
PPS ¡Casi se me olvida! 2.0 nacerá a finales de septiembre, según nuestros cálculos. Será un mes interesante ![]()
