Conozco a María desde hace, um, no sé, ¿cinco años? Sí, y digo conozco, porque ya la conozco en persona (lo cual me recuerda, para mi eterno oprobio, que debería publicar alguna fotilla o así, digo yo). De todas formas, antes de conocerla en persona, también consideraba que la conocía.

Hemos compartido muchas confidencias a la luz de los fotones que escapaban de nuestros monitores. He visto como zozobraba por diversos motivos, y cómo remontaba el vuelo, con esfuerzo, perseverante. La he visto marchitarse, y la he visto florecer de nuevo.

Por eso, cuando me ha pedido (a mí y a unas cuantas víctimas más) que votemos por su historia 365 palabras para el concurso 1 año en 1 post, ni me lo he pensado.

Pero ustedes no tienen que creerme cuando digo que en esa historia de, exactamente, 365 palabras, hay condensada una cantidad de maravilla por pulgada acojonante. Léanla y juzguen ustedes mismos.