Hay que tenerlos bien puestos
Piensen esto: desde pequeños se nos condiciona para que controlemos los esfínteres, y hacérselo encima es una de las cosas socialmente más repugnantes que existen (y no hablemos de lo higiénico, claro). Si lo sabremos Noli y yo, que hemos pasado un pequeño infierno para que Claudia aprendiera eso (cada niño tiene su ritmo, cosa que aprendes porque no te queda otra).
En cierta ocasión leí un experimento en que metían a un montón de gente en una habitación, y les decían de antemano que el experimento consistía en estar allí muchas horas, relajándose, pero sin poder ir al baño. Si querían hacer sus necesidades, tenían que hacérselas encima.
Prácticamente nadie fue capaz de hacerlo. Los sujetos imploraban que los dejaran salir para poder ir al baño. Creo recordar que solo uno o dos fueron capaces de hacerse sus necesidades encima. Eso es un indicativo de cuán poderoso es el condicionamiento social que tenemos para control de esfínteres.
Ah, y antes de que nadie me salte al cuello, mi querida Naranjita ya me dijo que eso aparecía en la novela Ojos de fuego, de Stephen King. Pero el experimento resultaría creíble. Encaja con nuestros condicionamientos.
Así pues, imaginen el temple que tuvo que tener Rafa Iglesias para elegir cagarse encima en lugar de pararse y, seguramente, perder la maratón en la que estaba corriendo. Ese hombre fue capaz de saltarse un condicionamiento social muy poderoso en pos de una meta superior. Al margen de cualquier chiste escatológico (seguro que los hay), esa capacidad de superación resulta admirable.
PS Ya sé que la noticia es vieja, pero las vacaciones son las vacaciones ![]()
