Lo que los escritores de ciencia ficción no podían haber imaginado
El sábado fuimos a Alcampo a comprar unas cosillas, antes de que comience la vorágine de las fiestas navideñas (inciso: yo ya he comprado los regalos para evitar agobios, como hago siempre). Cuando estábamos dando tumbos por los pasillos, intentando que la niña no se metiera bajo un carro o algo parecido (tiene complejo de Houdini), vi pasar a un señor con un carro de la compra y dos cosas dentro.
- Una televisión plana de 32".
- Una tortilla de papas precocinada.
Me quedé mirándole hasta comprobar que, efectivamente, iba hacia la caja. Y no pude evitar pensar que ya tenía todo lo que necesitaba para divertirse esa noche (si exceptuamos quizás una cajita de condones con sabor a fresa, que Cthulhu bendiga a los creativos de Durex et al.).
Mi segundo pensamiento fue una especie de réquiem por los escritores de ciencia ficción, que en su puta vida pudieron imaginar que llegáramos hasta el extremo de andar comprando televisiones gigantescas y comida prefabricada en un supermercado hipertrofiado.
Bueno, William Gibson y Neal Stephenson sí que podrían haberlo imaginado.
!-->



Isra dijo
Comer, follar y ver la tele al mismo tiempo. Eso si que es el Nirvana.
23 Noviembre 2009 | 01:01 PM