Recordar
Mi padre, como buen contador de batallitas que es, a veces se pone a recordar las cosas que mi hermano y yo hacíamos de pequeño... Lo malo es que acaba, de forma invariable, contando cierto incidente que implica a mi persona, un bote de vaselina, un mueble y una paliza. No sé, tiene fijación con ese episodio en particular.
La cuestión es que a veces me descubro pensando la cantidad de cosas que se me olvidarán a mí de Claudia, a medida que vaya creciendo. Las cosas que me gustaría recordar para poder contarle cuando crezca.
Cosas como su particular risa hacia adentro, el día (ayer) en que dijo su primera frase de más de tres palabras («¿papá, donde está el otro?»), la costumbre que tiene todas las mañanas de levantarse de la cama e ir a la cocina a desayunar cereales conmigo, la peculiar manera que tiene de dormirse rodando sobre sí misma una y otra vez, los larguísimos soliloquios que se pega cuando está en la cama, la forma en que persigue a la yorkshire de mis suegros por el patio de su casa, las mañanas de fin de semana en que se acerca a la cama para encender la luz y decir «¡PAPÁ, CHECHE!», la forma en que imita a Noli depilándose los pies las piernas...
Pero me contentaré, como han hecho tantos padres antes que yo, con saber que esas cosas sucedieron, y con acordarme de lo que buenamente pueda.
Como siempre ha sucedido.
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robbie dijo
Maravilloso. Esa es la esencia.
17 Noviembre 2009 | 02:56 PM