El otro día estábamos comentando por correo alguna de las últimas jugadas de los miserables de la SGAE, cuando mi amigüito Isra soltó una perla digna de ser grabada en caca fresca, congelada en carbonita y ser arrojada a la cabeza de Teddy Bautista.

Si en este país funcionase de verdad lo de la oferta y la demanda, tanto Bautista como el rey del pollo frito estarían ahora viviendo en un contenedor de basura en lugar de estar dándose la gran vida gracias a un organismo inconstitucional creado a base de decretazos gubernamentales.

Por cierto, nos estábamos descojonando con el increíble nivel de manejo del lenguaje del que hace gala el amigo Teddy en esta entrevista en El País. Tomen un poco de antiácido antes de leer semejante sarta de incoherencias. Están avisados.