Los baños de empresa son sistemas caóticos
La teoría del caos afirma que, en un sistema caótico, cualquier pequeña variación en las condiciones iniciales del sistema puede llevar a este a la quinta puñeta a mano derecha, o a mano izquierda, según le dé. Eso puede comprobarse fácilmente en sistemas ecológicos que se pueden describir con ecuaciones de Lotka-Volterra para modelos depredador-presa. Por ejemplo, la introducción de gamusino tóxico en un ecosistema de alta montaña podría hacer que todas las panteras de las nieves macho cambiaran su polaridad sexual, acabando con la población en una sola jodida generación.
No sé, es un ejemplo que se me ha ocurrido a bote pronto.
Esta muestra de podredumbre mental se me ocurrió hoy en el baño de la empresa. Resulta que debido a ciertos elementos, la empresa se ha visto obligada a poner cartelitos recordándonos una serie de normas cívicas que, en teoría, nadie tendría que recordarle a un ser humano en lo tocante a la higiene.
Uno de esos cartelitos ponía:
Deja el baño como lo encuentres. Tus compañeros lo agradecerán.
Pues mireusté, a lo mejor no solo no lo agradecen, sino que se cagan en la puta madre del perpetrador. Me explico.
La frase queda muy bonita mientras las condiciones iniciales se mantengan a rajatabla. Es decir, el baño está como una patena por la mañana, así que, en teoría, si cada uno deja el baño exactamente como lo encuentra, debería acabar como una patena al final del día.
Evidentemente todos sabemos que eso es más falso que las facturas de los trajes de Camps. Supongamos que una bestezuela (huy, esa palabra) deja una gotita de pis en el suelo. Evidentemente, atendiendo a las recomendaciones de la empresa, el siguiente que llegue dejará la gota ahí. Si a ese se le escapa otra gotita, el siguiente verá dos gotas, pero las dejará.
Al final del día podríamos tener Amber Tide, no sé si me siguen.
Eso no parece grave, pero imaginen ahora que van a hacer aguas mayores y, por estas casualidades de la vida, se les escapa un poco de excremento por fuera de la tapa. Puede pasar. A veces pasa, de hecho.
El siguiente encontrará una deposición calentita y humeante en el suelo, y claro, la dejará allí. Pero si a ese vuelve a adolecer de falta de puntería (vaya por dios), y el siguiente, y así sucesivamente, me río yo de la bosta de hadrosauro que salía al principio de Jurassic Park.
La pobre limpiadora se nos suicida directamente.
Doy por supuesto entonces que mis compañeros del comité de seguridad y salud de la empresa no han estudiado teoría del caos, porque la recomendación «deja todo como lo encuentres» es válida únicamente para sistemas estables.
Y, como todos sabemos, los guarros irredentos conforman un sistema caótico.
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