Y dale con la conspiranoia lunar
Esta semana estaba en el cuarto del café, preparándome el alquitrán que suelo ingerir por las mañanas, cuando un compañero entró dispuesto a beber el brebaje que destilo (en la empresa ya se va autoclasificando la gente entre los que son capaces de beber mi café y los que son unos lilas).
Como en estos días se celebra el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, es normal que la gente lo comente entre horas... Bueno, normal no es. Digamos que hay grupúsculos que prefieren hablar de la telenovela de moda ![]()
Este compañero, de sopetón me espeta «pero, ¿ustedes creen o no que el hombre llegó realmente a la Luna?».
No sé si han jugado al Call of Duty 2 o al Call of Duty 4. En esos juegos, cuando te pegan muchos tiros seguidos, la visión se torna roja y la respiración pesada y jadeante.
Algo así me pasó a mí. Mi presión arterial se multiplicó por 1000 en unos segundos.
Por la Cabra Negra de los Mil Vástagos, ¿todavía estamos con esas chorradas?
Como tenía fresquito un artículo de Javier Armentia sobre las putas teorías conspiranoicas acerca de si el hombre estuvo o no realmente en la Luna, me despaché a gusto.
Lo increíble del caso es que, hables con quien hables, tenga el nivel intelectual que tenga, o tenga la edad que tenga, es muy probable que te encuentres con gente que duda que el hombre pisara nuestro satélite. Parece que si te crees la «versión oficial» eres un poco como cretino. Y ya saben que nadie quiere ser un cretino, por supuesto.
Es como algo que me comentó el doctor Pi el otro día: en una entrevista, un estudiante de secundaria dijo que no creía en la ciencia.
A mí me dice eso un chaval, y me entra tal diarrea que me muero por impacto crítico. Si esas son las generaciones del futuro, apaga la luz y vamos. Prefiero montar un aquelarre homozoonecropedofílico.
Una cosa que suelen tener en común los gilipollas que dudan de estas cosas es que no tienen un solo jodido argumento, sino un montón de «y sí...» y de «¿y cómo sabes que en realidad...?». Es decir, nada.
Supongo que las fotos del Lunar Reconnaissance Orbiter de los puntos en los que se produjeron los diversos alunizajes de las misiones Apolo también estarán trucados, como no. Todo sea por explicar una conspiración que abarca 40 años y miles de personas. Claro que sí.
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