Cuando inicié mis andanzas en La Coctelera, hace poco más de cuatro años, no imaginaba yo que aún hoy iba a seguir escribiendo (poco, pero lo hago; ya vendrán tiempos mejores). Nada sabía yo de La Coctelera cuando decidí abrir mi blog en un rapto de inspiración.

La Coctelera que ustedes conocen hoy no tiene mucho que ver con la balbuceante plataforma de blogs que nació allá por el 2005. En el proceso han sucedido muchas cosas, unas buenas y otras no tanto, pero siempre encaminadas a ofrecer... ¿El qué? ¿Una plataforma tecnológica de blogs? ¿Un fumadero de opio? ¿Algo más?

A poco que rasquen la superficie se darán cuenta de que La Coctelera tiene vocación de comunidad. Una plataforma de blogs no es nada sin usuarios que la alimenten y creen conexiones entre sí. Somos nosotros los que generamos contenido, pero son los Amos de La Coctelera los que, día tras día, están ahí haciendo operaciones a corazón abierto, mimando las 25.018 líneas de código y 20.478 líneas de pruebas que tienen sus tripas.

Es posible que muchos estén ya al corriente, pero La Coctelera ha puesto a la venta un libro conmemorando estos cuatro años, eligiendo 100 historias como muestra representativa. Yo ya tengo mi ejemplar, así que si les parece, pasen y denle al botón de «comprar». Tener un cachito de La Coctelera de forma impresa es una experiencia curiosa. Yo tengo el libro en mi mesa de noche, como recomienda uno de los Padres Fundadores en la carta que acompaña al libro ;)

PS No, no me pagan un duro por hacerle la pelota a La Coctelera.

PPS Sí, a pesar de todo, tengo mis gotitas de vil interés en el asunto ]:-)