Hace un tiempo, no sé ni cómo, llegué dando tumbos a un blog de esos que te atrapan y no quieren soltarte gracias a su prosa y a sus imágenes. Contradiciendo mis impulsos de sempiterna cotorra, les enlazo directamente: es el blog de Ignacio Izquierdo.

La cosa es simple: yo soy un ingeniero, ansioso por viajar, pero que nunca ha dado salida a esa pulsión escondida que tengo (estamos en ello, créanme). Muy aventurero no soy, no, a menos que me arrastren. Y me dejo arrastrar con gusto ;) Así que leer las crónicas de un auténtico trotamundos como Ignacio, sobre todo si están aderezadas con un montón de fotos cojonudas, es algo que me transporta a lugares en los que me gustaría estar algún día.

Leer blogs de viajes tiene su aquello. Muchos parecen sacados del mismo molde, contando las mismas cosas casi con las mismas palabras. Plúmbeos y panfletarios a más no poder. Pero en el caso de Ignacio, te puedes pasar horas leyendo sobre sus viajes sin cansarte. Todo son pequeños detalles, contados con desparpajo y sin pretensiones. Y no te cuesta nada imaginar lo que él ha visto gracias a sus fotos.

Si tienen hambre de mundo y quieren estimular sus ganas, echen un buen vistazo, que merece la pena.

PS Ignacio Izquierdo también colabora con quesabesde.com, en forma de artículo mensual llamado Las postales perdidas del tío Matt. Vean la crónica de su viaje por Rusia, de momento el primer artículo de la serie.