Me arde el escroto
Bueno, a mí no, en realidad. No siempre, al menos.
Ejem.
Sé que más de la mitad de mis lectores, cada vez que ve aparecer la palabra «videojuego» en una de mis historias, ejecuta estas dos acciones de forma secuencial:
- Cagarse en mis ancestros.
- Cerrar la pestaña del navegador (si usas un navegador sin pestañas, mereces que te arranquen las tuyas; qué coño, no mereces vivir).
Encuentro este comportamiento absolutamente lógico y saludable, pero les pediré que sean indulgentes conmigo. Solo una vez. Lo prometo.
Voy a tener que desincrustar la imagen que he conjurado en mi mente al leer la historia, a base de hostias contra la pared.
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