Hoy volvía de una reunión en el coche (no, la reunión no fue en el coche), cuando pasé cerca de una fábrica con dos chimeneas.
Créanme, el detalle de las dos chimeneas es importante.
Cuando vi las chimeneas, pensé automáticamente en sacar una foto, pero claro, no podía pararme en medio de la circunvalación para sacar la cámara. Aunque tenía el hospital doctor Negrín al lado, así que no hubieran tardado mucho en llevarme a urgencias por atropello múltiple.
En cualquier caso, no pude sacar la foto. Pero eso no me impide hablar de la foto que no pude sacar. Y esto no es algo tan desviado como piensan. Hace tiempo encontré un foro en el que la gente hablaba de fotos que nunca pudo hacer. Algo así como fotógrafos recreándose en su desgracia. No lo recuerdo. Perdí el enlace. Fue lo mejor.
A lo que iba. Las dos chimeneas tenían humo. «Como todas las chimeneas», dirán ustedes. Pero claro, era la cualidad del humo (de los humos, más bien), lo que hacía que la escena fuera digna de ser capturada. Una chimenea escupía humo blanco y la otra escupía humo negro.
A menos que no hayas visto en tu vida el show que se monta cada vez que un Papa es asesinado hay que sustituir la pieza principal del Vaticano se elige un nuevo Papa, la ironía del asunto se te escapará.
Lo que pensé sobre la marcha fue: «si hubiera podido sacar esta foto, la titularía "el Vaticano elige a su Papa de Schrödinger" o bien "el Vaticano abraza por fin la mecánica cuántica"».
Lo segundo que pensé fue «como no puedo sacar la foto, no puedo soltar mi increíble ocurrencia en el blog».
Lo tercero que pensé fue «ya, ¿y quién cojones te impide hablar de esa chorrada en el blog?». Sí, a veces tengo ricos diálogos internos.
Lo cuarto que pensé fue «¿no era Stephen Hawking el que decía que cada vez que oía nombrar el gato de Schrödinger le entraban ganas de pegarle un tiro?».
Lo quinto que pensé fue «¿pegarle un tiro a quién; al gato o al interlocutor que habla del gato?».
Lo sexto que pensé fue «si matamos al gato de Schrödinger, ¿podemos llamarlo "colapsar la función de onda del puto gato al estado cuántico 'muerto'"?».
Lo séptimo que pensé fue «¿esto es aplicable en cualquier asesinato? ¿empezaremos a ver este argumento en los juicios por homicidio? "Señoría, yo no lo maté; solo colapsé su función de onda"».
Aquí tuve que dejarlo, pero no estoy seguro de si lo dejé porque ya estaba llegando al trabajo o por el incipiente dolor de cabeza que tenía.
Estoy confuso.
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Menos mal que hace tiempo que estoy curado de espanto, porque tus afluentes mentales son acojonantes.
No, confuso no. Agilipollao más bien.. Puto paranoico....
Es por el bromuro. Toma demasiado.
Siempre he pensado que el dilema de Schroedinger era más sencillo de lo que lo pintan... si la caja huele mal, está muerto.
De todo este palique, me quedo con aquello de las fotos que uno no pudo hacer. Da qué pensar.
a) Fotos que no pude hacer porque no tenía cámara a mano.
b) Fotos que no pude hacer porque no existió la ocasión, como por ejemplo mi sesión porno con Pep Guardiola y Gianluigi Buffon.
El susodicho gato es una constante en mi vida. Con la dificultad añadida de que soy la única de ciencias por mis lares y todos me miran raro cada vez que lo menciono. Y creeme: lo menciono varias veces al año, vaya usted a saber por qué (menos mal que no me relaciono mucho con Stephen Hawking, una o ninguna como decía el chiste).