El origen de todos los males
Hace un par de dÃas, mientras volvÃa a casa después de recoger a Claudia en la guarderÃa, pensando en las cacas que me tocarÃa limpiar (es que estamos en la fase esa de «el pañal es malo, maaaaaaaaalo»), me di cuenta de una cosa terrible.
Siempre hay un hijoputa en cada barrio que abre la veda del robo de antenas de coche.
SÃ, sé que suena trivial, pero piénsenlo detenidamente. Todos los coches vienen de serie con antena para oÃr la radio, ¿no? Bueno, puede pasar que los del concesionario se hayan olvidado de dártela, pero con pasarte por allà a pedirla (y no, pedirla tres años después no es razonable), tienes suficiente.
Sin embargo, de la noche a la mañana, algún desalmado equiparable únicamente a los violadores de niños con sotana (habrÃa que preguntarle a ciertos individuos en qué lugar relativo de la escala del Mal queda eso), roba la antena de tu coche.
En tal caso, te encuentras ante una de estas situaciones:
- Alguien a quien han robado la antena de su coche, roba la del tuyo para reponer la que le falta. En este paÃs eso no sorprende a nadie. Es más, incluso llegamos a comprender al pobre descarriado, porque está en nuestra naturaleza. Por supuesto, nos aprestamos a robar otra antena para reponer la que nos han robado a nosotros, faltarÃa más.
- Algún desalmado roba la antena porque sÃ, sin ser plenamente consciente de la cadena de robos de antenas de coches que solo se detendrá en el momento en que un extranjero (porque un español seguro que no lo hará) decida comprar (sÃ, amable lector, has leÃdo bien: comprar) una antena para reponer la que le han robado, dando al traste con una añeja tradición forjada en lustros de alegre latrocinio.
Asà puestos, si alguien quisiera, por ejemplo, saber quiénes han iniciado los robos de antenas en España, solo tendrÃa que ir deshaciendo la madeja, siguiendo el hilo hasta encontrar a los cabrones que se han dedicado, en primer lugar, a pringar las antenas de los coches que encuentran por la calle.
Si alguien se anima, que me deje un comentario. O dos.
PS No, no le busquen ningún sentido a esto. Háganse un favor.
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Ricardo Vergara Montoya dijo
¿Y los retrovisores?
Hostión al aparcar, retrovisor a tomar por culo y como comprarlo sale una pasta, basta arrancar uno y yastá.
Como decÃa Vincent Vega contando al camello que alguien habÃa rayado su coche: "Es que el hecho de que lo pillara haciéndlo justificarÃa que hecho de que lo hiciera". Traducción: Que le iban a caer hostias como panes.
9 Junio 2009 | 07:20 PM