Supongo que todos ustedes han visto al menos una vez en sus vidas una comedia de situación (una sitcom, que dicen los entendidos), con risas enlatadas. Y habrán visto alguna situación en la que uno de los protagonistas se empieza a reír de algo hasta que de repente descubre que de lo que se está descojonando no tiene ni puta gracia, y empieza a sonar cada vez más falso en sus risas.

Pues algo parecido me ha pasado a mí XD El otro día me comentó Reena que se había comprado un portátil rosa. Semejante muestra de mal gusto tendría que estar castigada con la lapidación pública, pero sinceramente, no quise creerlo.

Hasta que vi esto.

Qué puto horror. Cuando leí la historia empecé a partirme de risa, hasta que una vocecita interior me dijo «pero desgraciao calvo, ¿tú te has dado cuenta del color que tiene tu móvil».

Se me cortaron las risas como la libido a un monje pillado in fraganti al repartir amor divino a un jovenzuelo.

Pero debo decir en mi descargo que el móvil no es mío. Me lo prestaron cuando Claudia se cargó mi Nokia.

Que conste en acta.

Mi móvil rosa

PS Ya puedes dejar de darme el coñazo, desgraciada. Eres más pesada que un collar de melones ]:-)