Tepeto
Los amigos.
Esa gentuza que te llama a altas horas de la mañana para contarte cómo han asesinado a su perro con una inyección letal, la voz rota por las lágrimas y el vodka barato.
Esa gentuza que te encuentras en calzoncillos enviando mensajes codificados en morse a las tres de la madrugada con la esperanza de que a algún ruso loco le dé por pulsar el botón que nos convertirá a todos en amor y partÃculas fundamentales.
Esa gentuza que se dedica a perseguir a sus amigos a todas horas gritando y exigiendo una opinión sobre si los pelos del culo del druida en forma de oso son mejores que la brillante armadura de un paladÃn de puntiagudas orejas.
Esa gentuza que es hijo de tu padre y de tu madre y que se encierra en una habitación oscura los domingos dándose de cabezazos y soltando babas, asqueado porque tiene que ir a currar al dÃa siguiente.
Los amigos.
Yo tengo muchos amigos, unos más cercanos y otros más lejanos, pero hay un grupúsculo que obra en contubernio, en inmoral asociación, que es especial. Esta panda de cabrones, a los que tengo el honor de llamar amigos, han estado conmigo cuando lo he necesitado. Me han insultado cuando no ha venido a cuento. Y nunca dejan de sorprenderme.
Moi, Oli, Isra, mi hermano. Ellos y yo somos Tepeto.
Va por ustedes, caballeros. Recuerden su promesa de disfrutar de cerveza y putas en la casa solariega de Oli cuando llegue al Poder.
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Oli dijo
¡Que corran la cerveza y las putas! ¡POR LA HORDA!
12 Mayo 2009 | 10:50 PM