Dejen que les ponga en situación.

En la empresa en la que trabajo, la salida de emergencia da a un patio interior del edificio en que se encuentra. Es el patio que todos solemos utilizar cuando queremos hablar por el móvil, o cuando queremos tomar el fresco y poner a parir al jefe.

Pues hay ocasiones en las que, por la tarde, los pequeños cabrones niños del edificio se ponen a jugar a la pelota, y algún que otro balonazo ocasional acaba en la puerta, que así como el que no quiere la cosa, es perfecta para hacer de portería, vaya por dios.

Un balonazo o dos, pase, pero hoy parece que Éric Cantona se esté cebando a lanzar libres directos, coño. Tanto ruido montaban, que una compañera ha salido a llamarles la atención. Yo ni me asomé, porque a estas horas mi neurastenia gana constantemente la partida, bloqueando todos mis impulsos excepto el de «lárgate de una puta vez a casa» en cuanto toca salir.

Bueno, esta compañera abrió la puerta, y ni corto ni perezoso un chaval de unos siete u ocho años se coló por la puerta, para regocijo del personal. Teniendo en cuenta el ambiente plúmbeo que se masca a estas horas de la tarde de principios de semana santa, el cambio es de agradecer.

La cosa resultaba graciosa, porque el niño entró directamente hasta la mesa de mi jefa, al lado de la puerta, y parecía que fuera a ponerse a toquetear algo. Aaaaah, el desparpajo de estos pequeños cabrones... Quién lo pillara.

En estas que otro compañero invita amablemente a salir al chaval (no puedo decir que le metió cuatro capones porque sería mentira, y mis licencias poéticas no llegan a tanto). Pero el chaval, como que no se iba. Entonces mi compañero, buen conocedor de la sangre española, le espetó:

Bueno, entonces, ¿tú quieres ponerte a trabajar?

Creo que los labios de mi compañero aún estaban calientes sin acabar de decir la frase cuando el chaval salió por la puerta como novicio de culo prieto en colegio de jesuitas. Cagando leches, vamos.

Mi compañero erGuiri y yo dedujimos inmediatamente que el niño, como mínimo, no era alemán ni japonés. Ese comportamiento de alergia al trabajo solo puede ser español. De pura cepa.

Joder, se me ha alegrado la tarde. Si hasta estoy escribiendo una historia y todo XD