Ayer les hablaba de las manías que tienen algunos (y digo «algunos» porque también hombres habrá) por suprimir el género del lenguaje, como si ello contribuyera de alguna forma a acabar con el machismo. Hoy les comentaré otra cosa que me vino a la cabeza poco después, muy relacionada.

Noli y yo tenemos clara una cosa desde que nació Claudia: no queremos que su educación se vea marcada por un modelo de tipo «las chicas de rosa/los chicos de azul», o lo que es lo mismo, que hay regalos que solo le haríamos siendo niña pero que no le haríamos siendo niño, o viceversa, si se diera el caso. Este es un tema delicado, no por su naturaleza, que para nosotros es clara como el agua, sino por el tema de los familiares.

Una cosa que me pone de mala leche es que le regalen a la niña ropa rosa. Mi vecina de arriba, por ejemplo, viste a la niña completamente de rosa: vaqueros, camisa, gorro, todo. El tendedero de su casa parece un museo de Hello Kitty, por el amor de Jah. Por supuesto, no puedo evitar que la gente le regale lo que le dé la gana a la niña, y como la cosa no está como para no usar ropa que te regalen, pues de vez en cuando te ves a Claudia de rosa. Pero créanme que en mi familia he logrado que no hagan ese tipo de regalos, poquito a poco.

Fíjense que mi suegro compró un día una silla para la niña y mi suegra le hizo cambiarla porque era rosa y no me iba a gustar ]:-)

Pero eso es peccata minuta. Hay cosas que me preocupan mucho más, y son los juguetes. Como les he dicho, Noli y yo procuramos regalarle a la niña cosas neutras, sobre todo educativas, de entrenamiento psicomotriz y esas cosas. Y muñequitos, claro, que no todo van a ser bloques de madera.

Pero que pretendan regalarle a mi hija una cocinita o una aspiradora es algo que me pone de una mala hostia que no se pueden ni imaginar. Siempre hago la misma pregunta: «¿le regalarías eso a un niño?». Y la respuesta es «pues claro que no».

Claro que no. Los niños a conducir camiones y las niñas a su casa.

Cojones ya.

Como he dicho, no puedo evitar que a la niña le hagan los regalos que cada cual quiera, que pondremos buena cara aunque nos lleve el diablo por dentro, pero creo sinceramente que la responsabilidad de orientar a la niña en estos casos es de los padres, y si los padres dicen «oye, no le regales una cocina o una aspiradora», la gente debería hacer caso. Y no, no se nos ha dado el caso todavía, pero sabemos que se dará. Sé de lo que hablo.

Además, me hace mucha gracia eso de «es que a la niña le gusta». Claro, como la niña tiene un criterio de la hostia... Si hasta pensaba votar igual que ella en las europeas, que para eso tiene visión preclara.

Así pues, la línea sobre la que hacemos equilibrio los padres responsables es muy delgada. Por un lado, no quieres juguetes que incidan en eso de «el papel tradicional de la mujer», pero por otro lado, no puedes encabronarte con tu familia si decide, contra tu criterio, regalarle eso mismo.

¿Opiniones?