Ayer vi el último episodio de Battlestar Galactica. El último. Se acabó. Ya no habrá más episodios de esa serie.

De la mejor jodida serie de televisión que se ha hecho jamás. Period.

He recomendado Battlestar Galactica a mucha gente, y la mayoría me dice «a mí no me gustan las pelis de navecitas y esas mierdas». La forma varía, pero el fondo es el mismo.

Mierda para todos ellos.

Battlestar Galactica podría tener cualquier otra ambientación épica. Las naves, la tecnología y los cylons no son lo importante. Lo importante son las motivaciones de los personajes, la oscuridad, el desespero, el heroísmo, las decisiones épicas, las cagadas de proporciones colosales, y un largo etc.

Si son capaces de olvidarse durante un momento de que BSG tiene lugar en el espacio, con naves estelares, verán más allá de toda la imaginería que rodea cada capítulo. Si ya ven la serie, predico a conversos. Si no han visto el último episodio, háganlo con la debida reverencia. Si ya lo han visto, lloren conmigo, porque la serie tiene el final más acojonante que yo recuerde en una serie de televisión, y está a la altura de muchos productos de la pantalla grande.

En algún momento me compraré la serie en DVD, porque merece la pena tenerla entera para verla en laaaaargas sesiones, sin interrupción. Si quieren ver cómo un mismo conjunto de personas puede ser capaz de los actos de más encendido altruismo y de los actos más despreciables por unos ideales cuestionables, esta es su serie.

Battlestar Galactica es gris. No es blanca ni negra, es de muchos tonos de gris. Y eso es lo que la hace grande.

PS Lean la opinión de uno de los colaboradores de Las horas perdidas, antes de ver el episodio.