El viernes, tras salir del curro, estaba dejando vagar mi mente como tengo por costumbre, a ver a dónde me llevaba. Y me llevó a un sitio raro llamado Dreamweb. Dejen que me explique.

Antes de que internet fuera una palabra en España, jugar a videojuegos era una actividad privada. Cada cual tenía sus juegos pirateados y los jugaba en su casa, en solitario esplendor. Pero había algunos juegos que apetecía jugar en comunidad, y como internet no existía, lo que ello fomentaba eran reuniones en casa de uno de los colegas. Era glorioso :)

A mí y a mis amigos nos gustaba reunirnos para jugar a aventuras gráficas. Todos mamamos le leche que manaba de las tetas electrónicas de Lucasarts o de Sierra Online. Eran dos compañías con enfoques bien distintos en ese campo, pero entre las dos se repartían el pastel. Era la época gloriosa del Maniac Mansion, del Indiana Jones and the Last Crusade o del King's Quest.

Eso no quería decir que solo hubiera aventuras gráficas de esas dos compañías. Todavía recuerdo pequeñas joyas como el Cruise for a Corpse, el Lure of the Temptress o el Operation Stealth, por citar algunos.

Una de esas joyas se llamaba Dreamweb. Era una aventura gráfica muy diferente a las de las otras compañías, puesto que contenía abundantes dosis de sexo y violencia, lo cual resultaba bastante raro. Pero entonaba con su ambientación cyberpunk.

Un día estábamos jugando en mi casa mi amigo Tetsuso y yo. Recuerdo que estaba intentando acceder a un estudio de televisión para asesinar a un General que andaba poseído, o algo así. Llevaba como cosa de media hora intentando sortear al conserje de la entrada, probando todos los objetos de mi inventario, intentando combinarlos de todas las maneras posibles, y pasando el ratón por cada píxel de la pantalla buscando algún resorte oculto que me permitiera acceder al estudio.

Me estaba tirando de los pelos (sí, todavía tenía), mientras mi amigo Tetsuso estaba descojonado detrás de mí porque él había pasado esa parte. Cuando me vio convenientemente desesperado, me dio un toquecito con el dedo en el hombro. Me giré y me dijo esto, sin más aclaraciones:

No pienses como McGyver.

Me quedé mirándole de hito en hito durante unos segundos. Transcurrido ese tiempo, me giré, cogí el ratón, saqué la pistola de mi personaje y le descerrajé un tiro a quemarropa al conserje, con lo que pude accionar el botón que me daba acceso al estudio. Por fin pude perpetrar mi (otro) asesinato.

Fue uno de los momentos más eléctricos de mi vida como ludópata irredento.

Hoy dirían que llevo el germen de un psicópata peligroso XD