Censura selectiva (e idiota)
La otra noche fui a ver Watchmen con mis amigüitos Isra y Oli. Pero no escribo esto para hacer una crítica de la película. Lo que sí les diré es que lo que pensamos está en la línea de lo que opinan Rafael Marín o Roberto Pastor.
En resumen, si has visto el cómic pasas un rato entretenido, sin saber muy bien si la peli te ha gustado o no. Si no lo has visto, probablemente no te enteres de una puta mierda.
Coño, dije que no iba a hablar de la película, así que olviden lo que he escrito
Ejem.
Fuimos a los multicines nuevos del centro comercial Las Terrazas, una de las mayores aberraciones de planificación que ha parido arquitecto. Imagino que la tasa de pulmonías en las primeras semanas sería, um, elevada (el centro comercial es totalmente abierto, en una zona en la que suele hacer mucho viento y mirando a una de las cosas más inclementes de la isla, con permiso de la costa oeste).
El cine estaba casi vacío, pero la sesión era numerada. Delante de nosotros se sentaron tres personas, dos mayores y un niño que tendría unos 10 años (por cierto, yo no me enteré de nada de esto; me lo contó luego Isra).
Si han notando un chirrido en sus mentes, tranquilos. Sigan leyendo.
Si han visto la película (y si no la han visto da igual), hay varias escenas de sexo explícito, exactamente igual que en el cómic de Alan Moore. No es que se vean rabos (bueno, sí que se ve uno, pero es azul y da grima), pero hay un polvo que, aparte de ser bastante kitsch, no deja mucho lugar a la imaginación.
Pues bien, en las escenas de sexo explícito, ambos mayores ponían sus manos delante de los ojos del niño. Cuando acababa el folleteo, quitaban las manos. Así lo hicieron en todas las ocasiones en las que alguien desenfundaba la artillería.
Eso sí, cuando el Búho Nocturno le saca el hueso a un tío por el brazo o Rorschach se lía a machetazos en la cabeza con un asesino, aquí no paaaaaaaasa nada.
Yo no sé qué parte de «para mayores de 18 años» no entendieron los dos cretinos que llevaron al niño al cine. Porque, qué quieren que les diga, estoy seguro de que se impresionaría mucho menos con las escenas de sexo que con los machetazos y las explosiones de vísceras.
Si esa es la forma que tienen de controlar lo que ve el niño, apaga la luz y vamos.
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