Soy un peligro de la carretera
O eso sostiene mi amigo Justo, que vive en Córdoba.
La cosa va como sigue. Noli y yo anduvimos por la Península en nuestro viaje de novios, entre Andorra, Barcelona, la Seu d'Urgell, y también en Francia, por Foix y Carcassonne. Normalmente conducía yo porque a Noli la idea de conducir por esas carreteras le aterraba.
No fallaba el día en el que alguien no intentaba echarnos fuera de la carretera. Me sentía incluso un poquito mal. Pero solo un poquito.
Suelo ser muy tranquilo para conducir. Por autopista circulo a 90 km/h, a menos que vaya a adelantar a alguien, en cuyo caso, quizás llegue a los 100 km/h. Pero vamos, que mi velocidad de crucero es bastante tranquila. Por un lado, me preocupa mucho la seguridad (siempre procuro mantener una distancia de seguridad más que respetable, por ejemplo), y por otro lado, a 90 km/h el consumo se reduce bastante, y eso el bolsillo lo nota.
Por lo que me comentó Justo, en las carreteras de la Península, ir a esa velocidad es un puto suicidio, ya que todo el mundo va cagando hostias. Es decir, soy un estorbo. En Francia un camionero hizo amago de sacarme fuera de la carretera en una curva. Se ve que el hombre tenía prisa.
Lo cierto es que todo dios me adelantaba como si fuera a apagar los fuegos del infierno, tocándome la pita (forma castiza de decir que «hacían sonar el claxon»
). Al segundo día ya estaba acostumbrado y mandaba amablemente a tomar por culo a todos los conductores, como era menester.
A pesar de que suelo ser muy pragmático a la hora de conducir, lo que no tengo intención de hacer es ir cagando hostias solo para ajustarme al tráfico. Que les den por culo. El peligro son los otros, que van muy por encima de la velocidad permitida. No yo.
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Mayor Kong dijo
¿Si tu eres un peligro en la carretera eso a mi en que lugar me deja? ¿Plaga del asfalto?.
13 Febrero 2009 | 01:37 PM