En estos momentos hay un montón de gente rascándose la cabeza (real o figuradamente), ante un mensaje de correo que ha recibido en su buzón, y cuyo título reza así:

[lacoctelera.com] adastra te ha añadido como amigo

No, La Coctelera no se ha vuelto loca ni nada parecido. He sido yo.

Si quieren entender la historia, tendrán que retrotraerse un poco, hasta abril del 2007. En ese momento tomé lo que yo llamé medidas antisociales.

En esencia, liquidé mi lista de amigos de La Coctelera, por no usarla. En un arrebato de pureza ingenieril (es decir, de cuadriculamiento extremo), suprimí por completo mi lista de amigos de La Coctelera, ya que yo leo todos los blogs mediante Google Reader. Por lo tanto, pensé que no me servía para nada.

Pero La Coctelera ha evolucionado. Señal clara de ello es mientras estoy escribiendo esto, ya hay dos personas (Álvaro y El Colegui) que me han dejado sendos mensajes en la pizarra de mi perfil.

En esencia, La Coctelera se ha vuelto más «social». Y sí, se abusa de esta palabra, pero creo que ustedes me entienden.

A lo largo de sus más de cuatro años de existencia, La Coctelera ha cambiado en muchos aspectos. Siempre tuvo vocación de red de amigos/conocidos/lo-que-sea que escribían y compartían cosas, pero en los últimos tiempos, con las novedades que han ido incorporando, esto tiene más vigencia que nunca.

Me consta que cuando suprimí mi lista de amigos, más de uno me acusó de ir por la vida de «divo»: aparentemente no seguía a nadie, pero tenía muchos seguidores.

Y hoyga, yo soy un egocéntrico de cojones, pero qué quiere que le diga, ni siquiera tengo estadísticas en el blog, así que no cuela.

El detonante de todo esto ha sido la frenética actividad que la Comunidad del Membrillo ha desplegado desde hace unas semanas. Las redes sociales se crean con gente que comparte cosas, y ellos comparten, todo el rato. Normalmente insultos. Pero no nos vamos a poner exquisitos, cojones ya.

Por lo tanto, he vuelto a añadir como amigos a la gente a la que leo a través de Google Reader en La Coctelera. Hay mucha gente que antes leía, y ya no, normalmente porque dejaron de escribir. No obstante, he añadido algunos blogs muertos, simplemente porque son de amigos o familiares (como el extinto blog de Noli).

Que siga la juerga.