El pequeño jardín de la muerte
Hoy vamos a hablar de la muerte, eso por lo que todo el mundo pasa de puntillas, eso que hace que pienses que no va contigo cuando vas a un funeral, eso que piensas de forma inconsciente que no te alcanzará nunca.
Pero un buen día, de buenas a primeras, fundido en negro. Ya no podrás jugar más al World of Warcraft. Game fucking over.
Siempre he querido hacer una introducción a lo Luis Piedrahíta, pero chunga ![]()
Ejem. ¿Y por qué les voy a hablar de un tema tan desagradable? Pues por una cosa que vi ayer. Pero primero les quiero poner en antecedentes.
Las carreteras españolas están plagadas de cruces florales. Todos ustedes saben de lo que les hablo. Esa costumbre, que me pone los pelos de punta, implica que un ser querido tuvo un accidente más o menos a esa altura, y alguien ha puesto una cruz de flores allí. Es más, esas cruces florales se renuevan con el tiempo, para que perduren.
La forma que cada cual tiene de enfrentarse a un ser querido es personal, pero eso no quita para que poner esas cruces me parezca una reverenda estupidez. Por un lado, desde un punto de vista meramente pragmático, colocar las cruces es peligroso. Suelen estar en sitios en los que, de hecho, es peligroso estar como peatón. Quizás se trate de un concurso de acumulación de cruces, pero no lo creo.
El segundo punto es más personal. Yo soy de los que piensan que, una vez muerto, todo lo que tiene que quedar de ti es el recuerdo en las personas que te quieren (y en las que no te quieren también
). Por eso en mi testamento hay una cláusula para que me peguen fuego al morir. Paso de que nadie vaya a llorarme a un cementerio. La vida sigue, y nuestro tiempo se ha cumplido. No tiene sentido ocupar espacio.
Por supuesto, este es un enfoque personal. El que no esté de acuerdo, a mamarla. Es mi vida muerte, y me la follo como quiero.
Dicho esto, la idea de poner una cruz en un lugar en que ha perdido la vida un ser querido, me parece de un abyecto escandaloso. Cada vez que pases con el coche por allí recuerdas a esa persona y las circunstancias de su muerte, sufriendo una regresión.
No, qué coño. Sufriendo, a secas. Porque en caso contrario, ¿para qué coño has puesto la cruz? ¿Para acostumbrarte a verla? Para eso no pongas nada. Punto.
Pues lo que vi ayer estuvo a punto de sacarme de la carretera, por el mal yuyu que me produjo. Porque una cosa es poner una cruz en la carretera, y otra cosa bien distinta es montar un jardín con una cruz, flores y un banco para sentarte y poder recordar al finado.
Y no, no hay foto. De hecho, ni siquiera voy a decir dónde está, por respeto. El caso es que ayer iba con el coche a comer, cuando vi en una isleta entre varias vías esa dantesca escena. En un punto inaccesible para los peatones (pero de verdad; para llegar allí te la tienes que jugar) y cubierto por protecciones de hormigón, hay una especie de remanso totalmente incongruente, con la típica cruz, aderezada con un banco para sentarse, como los que se pueden ver en cualquier parque, y varias flores en parterres.
Joder. Si llego a ver a alguien sentado en el banco, me salgo de la carretera, de la impresión.
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Jacob dijo
Está claro que hay mucha gente que te criticará por éste post, pero también está claro que cada uno piensa como quiere. Yo también prenderé como buena mierda seca cuando muera y no quiero que guarden mis cenizas ni que monten un funeral. Simplemente tiren las cenizas donde les salga de las pelotas. No quiero ser un estorbo incluso después de muerto.
11 Febrero 2009 | 11:29 AM