El primer libro para un niño
Hasta hace poco pensaba que el primer libro que tuve fue un compendio con dos novelas: El fin de la Eternidad, de Isaac Asimov, y La persistencia de la visión, de John Varley. Esa es una de las joyas de mi colección, en tapa dura. Y sigo sin encontrar la foto en la que se ve ese libro en solitario esplendor, en una estantería, demostrando los inicios de mis ansias de urraca en lo que a los libros se refiere.
Sin embargo, el otro día recordé que ese recuerdo era falso. En realidad mi primer libro fue otro, y lo perdí hace mucho tiempo, posiblemente en una mudanza, y años antes de que retomara la lectura como vicio.
Mi primer libro fue Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Era de una colección juvenil (se me viene a la cabeza el nombre Everest), en tapa dura, y me lo regaló un familiar cuando tenía... Pues no sé, pero yo no era más que un chiquillo.
No voy a engañarles. El regalo me sentó como una patada en los güevos. Yo solo leía cosas cuando tenía que hacerlo en el colegio, así que un libro no era precisamente mi ideal de regalo cojonudo. Hubiera preferido una maquinita del Donkey Kong o una bicicleta.
Pero no, me regalaron un jodido libro.
Recuerdo que en aquel momento compuse una cara de circunstancias (yo era un niño bien educado, pero con el tiempo he degenerado, sobre todo después de abrir el blog) y me cagué interiormente en la puta madre de todos mis ancestros.
Luego llegué a casa y empecé a leer.
Y no paré.
En realidad no voy a ponerme místico diciéndoles que se abrieron mis ojos y caí en las redes de la lectura, porque estaría mintiendo como un político. Sí es cierto que devoré el libro, aunque era algo difícil de leer para un chaval que no había leído ni un solo cuento en su puta vida. Pero oye, las aventuras de aquel loco que no tendría que haber salido de Kingston upon Hull eran entretenidas.
Después de eso solo tuve dos epifanías lectoras. Una vino cuando otro familiar me regaló tres cuentos cortos de J. R. R. Tolkien en un solo libro. Los cuentos eran Egidio, el granjero de Ham, Hoja, de Niggle, y El herrero de Wooton Mayor. Los tres cuentos son absolutamente deliciosos, y ese libro, que conservo, es a uno de los que más cariño tengo en mi colección (de hecho, en justicia es el primer libro de mi colección que poseo actualmente, pero lo traspapelé y no lo reencontré hasta pasados unos años).
La otra epifanía vino con un trabajo en el colegio en el que saqué un libro de la biblioteca que iba de grandes inventos o descubrimientos de la humanidad. Recuerdo que hablaban de la exploración de las necrópolis egipcias por parte de Howard Carter y de la invención de la goma vulcanizada por parte de Charles Goodyear (recuerdo incluso que el relato empezaba con el juego de palabras no traducido Goodyear, Goodyear!, porque tenía lugar justo el 31 de diciembre de no sé qué año). Releí el libro ni sé cuántas veces antes de devolverlo, y hoy me pesa no haberme quedado por lo menos con el título. Lo compraría con gusto.
Y ahí quedó la cosa hasta que, muchos años después, conseguí mi primer libro propio y empezó el afán coleccionista que aún hoy me dura.
Así que me ha dado por pensar, ¿qué libro regalarían ustedes a un niño para iniciarse en esto de la lectura?
PS Eso me recuerda que tengo que añadir Robinson Crusoe a mi lista de libros buscados ![]()
PPS Que a nadie se le ocurra recomendar a Jules Verne. El bueno de Verne era un auténtico coñazo a la hora de escribir, aburrido como él solo. Así que si a usted le pareció entretenida Veinte mil leguas de viaje submarino, muy probablemente se leyó la versión juvenil, capada para eliminarle las interminables páginas que parecían un puto tratado de ictiología, por lo precisas que eran las descripciones de los pececitos abisales.
PPPS Acabo de mirar mi lista de libros y me he dado cuenta de que sí tengo Robinson Crusoe... Solo que no es el mismo libro que me regalaron. Lo tengo, pero porque lo compré con una colección del Círculo de Lectores sobre clásicos de la literatura de todos los tiempos, en la cual está, dicho sea de paso, uno de los libros que más ha llegado a tocarme los cojones nunca: Moby Dick, de Herman Melville. Y lo siento, sé que es la obra cumbre de la literatura estadounidense, lo cual probablemente me convierte en un botarate, pero no puedo con ese libro, no puedo. Es uno de los poquitos que jamás pude acabar de leerme. Aunque con la misma lo leo ahora que soy más maduro más viejo, y le cojo el punto.







doctorpi dijo
Hoy en día los niños son fashion victims y por poner un ejemplo, a mi hija le gusta Kika Superbruja que es la version española e infantil de Harry Potter. Ya se ha leido unos 6 o 7 de la niña mago (¿maga? eso me suena a album de cromos).
Yo creo que cualquier libro que les engancha en la lectura es bienvenido.
Recuerdo de pequeño que uno de mis primeros libros que me empeñé en leer fue El Navegante de Morris West y nunca lo acabe, principalmente porque no tenía el nivel para entender la mitad de las expresiones (y se ve que el libro está bien). Iré al cementerio de dinosaurios que es la casa de mis padres a ver si está allí e intentaré acabar lo empezado.
3 Febrero 2009 | 08:14 AM