Fruto de las conversaciones por correo con mi amigüito-no-autorizado™, el doctor π, les muestro una lista de recomendaciones en lo que a fantasía épica se refiere.

Y no me entiendan mal, no me he metido a crítico literario de buenas a primeras, que Azathoth me sodomice con un pseudópodo informe si miento. Pero he leído unas cuantas obras, y como opinar es gratis, sobre todo cuando tienes un blog, pues go ahead like people from Alicante.

La lista va de mejor a «menos mejor». No creo que haya libros malos en la lista... Aunque claro, ya saben que las opiniones son como los culos: todo el mundo tiene uno y el de los demás apesta.

  1. Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin. Lean esto, por el amor de Cthulhu. Léanlo porque es lo mejor que se ha escrito en el género jamás. Todos los personajes se encuentran en el ámbito difuso situado entre las categorías «cabrón pragmático» e «hijo de la grandísima puta».
  2. El Hobbit, de J. R. R. Tolkien. Es un libro ligero, alejado de la oscuridad y la desesperanza que se huele en El Señor de los Anillos. Yo diría que hay que leérselo antes que la opus magna de Tolkien.
  3. El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. Sí, en tercer lugar, qué pasa ]:-) En ocasiones es un poco plúmbeo, pero recuerdo que la primera vez que me lo leí, enfermo de gripe y envuelto en una manta, casi lloro al final como una nena. Pocas veces me he metido tan a fondo en una novela. Hay que leerla, aunque solo sea para ponerla a parir.
  4. Sol Oscuro de Troy Denning. Estando como estoy hasta los cojones de leer dragonadas, pues... Bueno, estos libros son una dragonada, pero son una dragonada a lo Mad Max dentro del género, con un mundo agostado e inhóspito. Quizás resulten algo juveniles, pero a mí me parecieron en su momento muy, muy buenos.
  5. Añoranzas y pesares de Tad Williams. Estas novelas son extrañas, porque son son dragonadas (punto número uno) y el protagonista es un lila durante casi toda la historia (punto número 2). La atmósfera rara y onírica de estos libros me gustó mucho.
  6. La canción de Albión de Stephen R. Lawhead. Mi amigo Tetsuso me prestó el primer libro de la serie hace un montón de años (qué tiempos aquellos...), y me quedé enganchado. Estos libros se ambientan en una Albión mágica, un lugar de las leyendas celtas, y en el ascenso de un guerrero un tanto peculiar. De lo mejorcito para mí.
  7. Crónicas de la Dragonlace / Leyendas de la Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman. De la Dragonlance hay un jodido montón de libros, pero los que valen la pena de verdad son esas dos trilogías. De todas formas hay que tener en cuenta que fueron concebidos como literatura juvenil. Yo he perdido la cuenta de las veces que me los he leído, y mis recuerdos están teñidos de adolescencia. Pero si logran superar eso, tienen en sus manos las dragonadas más entretenidas del universo.
  8. Saga de Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski. Solo he leído dos libros de la saga, pero el enfoque que le da el autor al tema de fantasía, centrándose en los mitos centroeuropeos (hombres lobo, brujas, vampiros, etc.) en lugar de en los mitos anglosajones (duendes, trols, elfos, etc.) es muy refrescante. Me los quiero pillar todos, y son unos cuantos.
  9. La piedra del poder (no hay artículos en la Wikipedia), Wolfgang Hohlbein. Estos libros son raros de cojones para encontrarlos (o al menos lo eran en su momento) y son... diferentes. No sabría decir en qué manera, pero la atmósfera que le da el autor es tan extraña, que los amas o los odias sin término medio. A mí me encantaron.
  10. El Señor del Tiempo de Louise Cooper. Esta trilogía es un tanto curiosa. No es una dragonada al uso, pero sí que incide en el típico conflicto entre el bien y el mal, aunque en este caso se trate del Orden y el Caos... Y el caso es que el libro intenta alejarse de los maniqueísmos típicos de este tipo de novelas. Me las leí hace muuuuchos años y me gustaron.

Ya saben que prefiero la ciencia ficción a la fantasía, pero qué coño, hay buenos libros en este último género. Venga, ya puede empezar la guerra de insultos en los comentarios.