Ayer mientras me duchaba me hice una de esas preguntas fundamentales para entender el Universo, así, con mayúsculas. Ya saben que la ducha y la deposición de aguas mayores son momentos en los que tus sentidos se agudizan, y no me refiero a que tengas un ataque de hiperosmia o algo parecido.

La pregunta es: ¿de qué rayos viven los fabricantes de turrones los once meses del año en que no se comen dichos productos? O los de polvorones, o los de peladillas, o los de almendras dulces, o lo que sea.

¿Tanto beneficio les dan las ventas de diciembre?

PS Sí, ya me imagino yo la respuesta, pero la gracia está en la elucubración inicial. Paso de seguir con el razonamiento ]:-)