Ese gran personaje que es Kailos escribió hace un par de meses el panegírico de los cines Víctor, de Santa Cruz de Tenerife. Me resultó curioso el artículo, porque lo mismo que cuenta Kailos está pasando con todos los cines «pequeños» que yo conozco.

En Las Palmas de Gran Canaria han cerrado el Royal y el Galaxy's, dos multicines que llevaban ahí desde que yo recuerde. Y antes que ellos cayeron otros cines, como el de El Tablero de Maspalomas (jamás lo vi en funcionamiento), el de Vecindario (creo que alguno había) o el de Playa del Inglés (ese sí que lo tenía quemado, el International Cinema).

A Kailos, como a mí, se lo come la nostalgia. No puedes evitar pensar que la desaparición de esos cines supone la desaparición de símbolos de tu infancia o adolescencia. Aaaah, cuántos wankers en aquellas salas oscuras...

Er... divago. Lo que le dije a Kailos en un comentario a su historia era que todos los que andamos algo talluditos recordamos con nostalgia esos cines, pero citándome a mí mismo y a mi mecanismo, también hay que tener en cuenta que nuestros recuerdos de los cines de antaño están teñidos de esa capa misericordiosa de azúcar que ponen la infancia y la juventud (amo esa frase; me la repito varias veces al día).

Piensen: ¿de qué forma recordarán nuestros hijos los multicines de hoy? Está claro que los multicines de los centros comerciales tienen pinta de ser más fríos, pero no dejan de ser negocios. Negocios que han arrollado a los cines pequeños. Y que no me vengan con mierdas con la piratería, porque antes de que las descargas estuvieran al alcance del Tato, todo el mundo emigró en masse a los cómodos multicines con aparcamientos gratuitos dentro de los centros comerciales que nos crecen como champiñones. Luego es fácil echar el cerrojazo culpando únicamente a la piratería para construir edificios de oficinas, pongamos por caso. No me jodan.

En el fondo, mantener vivos esos cines pequeños no tiene sentido, desde el punto de vista de la pura lógica de negocio. No son rentables, porque las películas son cada vez más caras. Si te cobran lo mismo que en un multicine, seguramente tengan menos margen de beneficio, al tener menos salas (hablo al tun-tun, que de esto no tengo ni puta idea).

Y cuando entra en juego la comodidad de la gente, ni hablemos. Ir al Galaxy's o al Royal implicaba dar un buen montón de vueltas en coche hasta que encontrabas un bendito sitio en el que aparcar. Ir a un centro comercial implica aparcar cantando Wanking on Sunshine a pleno pulmón sin preocuparte de nada. Vago que es el género humano, hoyga.

Y no me voy a meter a comentar la puta infracalidad de la mayoría de las películas de cartelera. No pago siete euros por ninguna de ellas. Ni muerto. Ni no-muerto.