Ayer iba con el coche a casa de mis suegros. De vez en cuando veía alguna viejecita por la calle.

Al verlas, resonaba una voz en mi cabeza que decía I WAS IN THE WAAAAAAAAAR!, seguida de un sonoro «¡CHOF!». El volante se me desviaba hacia las dulces viejecitas.

Luego sentía un bienestar húmedo que recorría mi cuerpo desde la entrepierna.

No sé. Con la misma tengo algún problema.