Medidas contra la crisis
No suelo poner mucho a parir el gobierno de nuestras islas, en primer lugar porque intento que mi acidez estomacal no vaya a mayores, y en segundo lugar porque para eso ya tenemos a los facinerosos de Canarias Bruta.
Pero hay veces en las que me apetece ponerles un poco a caldo, por inútiles. Últimamente han caído dos cosillas en el radio de acción de mis antenas.
La primera: el partido del Gobierno de Canarias, Coalición Canaria, está planteándose seriamente solicitar que el nombre del Ejecutivo pase a ser «Cabildo de Canarias» en lugar de «Gobierno de Canarias».
Tápense los ojos.
ME CAGO EN DIOS.
Al margen de la gilipollez intrínseca que supone esta propuesta sin sentido (excepto en las preclaras mentes de nuestros gobernantes), piensen en la cantidad de pasta que supondría que esta imbecilidad se aprobase. Porque habría que cambiar carteles, remodelar la imagen «corporativa» del Ejecutivo, cambiar todas las plantillas de documentos, etc.
No sé, pero a mí se me hace que todo eso es una pasta. ¿Y por qué? Porque alguien se levantó con una rojez en su escroto izquierdo que le llevó a pensar que el cambio de nombre sería una magnífica idea.
De los huevos tendrían que colgarlos a todos.
La segunda: ésta tiene más enjundia. Hace unos días leí en Alt1040 que el Gobierno de Canarias se gastará 3,3 millones de euros en licencias de Microsoft Office.
Es decir, una Administración Pública decide que está bien eso de pagar un cojón en licencias de software, pasándose por el arco del triunfo eso de la interoperabilidad y los estándares (todavía se ven convocatorias públicas en las que te piden documentación en formato Word).
No sé, a mí me da que en Extremadura y Andalucía saben algo de estas cosas, y ellos utilizan software libre. Y no es que yo sea un talibán del software libre (alguna de mis últimas historias lo demuestra), pero en este caso estamos hablando del erario público.
Todo el mundo habla de austeridad en tiempos de crisis, pero por lo visto en el Gobierno de Canarias no se han enterado precisamente.
Y luego preguntan por qué me da asco la clase política.
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Sileno dijo
La verdad para como está el patio, estas medidas parecen una broma pesada y sin ninguna gracia...
Nunca fué patrimonio de los políticos el obrar con sentido (y menos cuando más falta hace)...
Un saludo!
5 Noviembre 2008 | 11:25 AM