En estos tiempos que corren, recibir spam es algo que está a la orden del día. Cualquiera puede someterse a un proceso de elongación de pene si así lo desea. Yo he estado tentado en ocasiones.

Pero como los filtros de Gmail funcionan de puta madre, ni te preocupas. Que venga spam, que ya se lo tragará el /dev/null que tiene Gmail para estos menesteres.

Sin embargo, de vez en cuando se mete en tu correo una forma de spam mucho más insidiosa. A principios de mes recibí un correo como este (y omito los enlaces porque no me nace hacerle publicidad al ínclito).

Mi querid@ Amig@

Es una satisfacción anunciarte la apertura de mi sitio web ubicado en (sitio web), donde podrás encontrar una amplia selección de mis novelas más famosas, pudiendo descargarte gratuitamente los primeros capítulos para que puedas analizar si te interesa comprarlas.

Pero lo más importante es que tengo reservada para ti TOTALMENTE GRATIS una magnífica novela sobre la corrupción política en España, que fue publicada por (editorial) en su colección (colección) con el nombre de (nombre) y que actualmente no se puede conseguir por ningún otro medio al estar agotada.

Sin embargo, tú puedes obtenerla como regalo de bienvenida al suscribirte gratuitamente a mi Club de Lectores, una Comunidad Virtual de aficionados a la lectura donde ofrezco de forma constante los mejores regalos y sorpresas para los miembros de mi Club de Lectores.

¡Te espero!

No tienes nada que perder y mucho que ganar. Al menos, una interesantísima novela.

Un saludo muy cordial.

(el spammer)

Dado que considero que el spam debería engrosar la lista de pecados capitales (hasta esas cosas hay que actualizarlas de cuando en cuando), le he hecho llegar mi respuesta (omito el «buenos días» y el «cito su correo para, a continuación, escribirle mi respuesta»).

No sé cómo ha conseguido mi dirección de correo... Bueno, en realidad creo saberlo, pero en breve llegamos a eso. Lo cierto es que está usted vulnerando el artículo 21 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de correo electrónico. Cito textualmente:

Artículo 21. Prohibición de comunicaciones comerciales realizadas a través de correo electrónico o medios de comunicación electrónica equivalentes. Redacción según Ley 32/2003, de 3 de noviembre.

  1. Queda prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica equivalente que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas.
  2. Lo dispuesto en el apartado anterior no será de aplicación cuando exista una relación contractual previa, siempre que el prestador hubiera obtenido de forma lícita los datos de contacto del destinatario y los empleara para el envío de comunicaciones comerciales referentes a productos o servicios de su propia empresa que sean similares a los que inicialmente fueron objeto de contratación con el cliente.

En todo caso, el prestador deberá ofrecer al destinatario la posibilidad de oponerse al tratamiento de sus datos con fines promocionales mediante un procedimiento sencillo y gratuito, tanto en el momento de recogida de los datos como en cada una de las comunicaciones comerciales que le dirija.

Me permito hacerle notar los siguientes puntos:

  1. Yo no le he autorizado en ningún momento a que usted me envíe correo promocional alguno, ni sobre sus novelas ni sobre ninguna otra cosa.
  2. No existe relación contractual previa entre los dos. Posiblemente tiene usted mi correo electrónico porque en una ocasión solicité empleo en su empresa, hace muchos años y, por lo tanto, probablemente tenga usted mi curriculum vitae. No obstante, me es indiferente el medio por el que lo haya conseguido.
  3. No puedo asegurar que el punto anterior sea cierto, pero si así lo fuera, extraer el correo electrónico de mi curriculum vitae para una comunicación comercial sin mi consentimiento, encaja en la infracción expresada en el punto 3 (infracciones graves) del artículo 44 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.
  4. No veo en su correo que usted me ofrezca forma alguna de eliminar mi correo electrónico de sus ficheros de datos, que infiero tiene.

Así pues, visto lo anterior, le exijo que deje usted de enviarme correos no solicitados, vulgarmente conocidos como spam.

En los tiempos que corren, hay formas mucho más eficientes de promocionarse que enviando correos automáticos a personas cuyas direcciones de correo ha conseguido a través de vaya-a-saber qué medios. Úselos. No cabree a la gente.

PS Aún en el caso de que estuviera interesado en sus novelas, sepa usted que tal forma de comunicación hace que se me quiten las ganas de leerlas.

Atentamente,

Pablo Pérez

Si alguien quiere utilizarlo como modelo, ya sabe.

PS He pensado en las posibles implicaciones de publicar el correo que me envió el spammer, por aquello de publicar correos privados. Pienso que puedo hacerlo porque, en primer lugar, es un correo no solicitado, y en segundo lugar, no proporciono datos personales ni forma alguna de identificar al personaje a través del contenido. Como no soy abogado y tengo que tirar de Google (como hice para encontrar los artículos que vulneraba el correo de este señor), me tendré que conformar con eso, por ahora.