Datos vaporosos
Supongan que mañana alguien hace explosionar una bomba atómica sobre Madrid. A más de uno se le habrá hecho el culo pisicola pensándolo, pero es solo una imagen de apoyo para la disertación.
Repriman sus instintos de regulación de la población, coño ya.
A lo que iba. La explosión de la bomba, como todos mis doctos lectores saben, generaría un pulso electromagnético o EMP (electromagnetic pulse) que freiría todo aparato electrónico que estuviera dentro de su radio de acción. A efectos de este artículo, podemos suponer que el misil nuclear era un pepino ICBM, como los que lucen los rusos de tanto en tanto en la Plaza Roja.
En esa situación, ¿saben qué pasaría con los servidores donde se alojan nuestras queridas paridas? Sí, a La Coctelera me refiero.
Kaput. A tomar por culo, en castizo.
De repente, todas nuestras perlas, a la mierda. Los millones de refugiados por lluvia radioactiva no tienen importancia. La pérdida de historias de La Coctelera, sí.
Ahora amplíen la escala e imaginen un racimo de bombas nucleares que el Loco Iván esparce sobre los Estados Unidos para recrear una colección de Chernobyl en american soil. Sí, ya sé que sería el inicio de la Tercera Guerra Mundial, pero, ¿no les parece que la pérdida de TODOS sus correos en Gmail tiene prioridad? Digo.
Y no soy el único que tiene estas inquietudes, hoyga. Hay un señor con barba y mala leche, llamado Richard Stallman (me suena de algo) que opina que tener todos nuestros datos alojados en servidores externos sobre los que no tenemos ningún control, es una gilipollez.
Y qué quieren que les diga, razón no le falta al hombre. Porque, ¿cuánta información sensible guardan ustedes en sus cuentas de Gmail? ¿Cuántas fotos guarras de ustedes con sus parejas tienen en Flickr? ¿Cuántos relatos eróticos tienen en Facebook?
Si todo eso se va a tomar por culo de la noche a la mañana, ¿qué les queda? A ver, los que tengan copia local de todo eso en sus ordenadores, que levanten la mano.
Um... Me lo imaginaba. Tres pelagatos, y encima con pintas de tíos raros.
¿Nuestros datos? No son nuestros. Cada día menos. Y encima son volátiles.
Vivimos ilusiones digitales.
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Miss Calamar dijo
El culo pisicola, qué grande eres.
30 Septiembre 2008 | 06:18 PM