¿Armas? No, gracias
Esta mañana, mientras iba al trabajo en el coche, me dio por pensar en mi relación con las armas. Y no, no pertenezco a la NRA. Nada más lejos de la realidad ![]()
Verán, no me gustan las armas. Esta afirmación, que podría parecer gratuita (a fin de cuentas, mucha gente lo dice), tiene, al menos en mi caso, fundamentos bastante sólidos. Sé por qué me lo digo, vamos. Mi desagrado por las armas, aparte de cualquier teoría, se basa en dos hechos:
- Tengo un amigo que recibió, hace muchos años, un balazo en un ojo, porque alguien se puso a juguetear con una pistola que se suponía descargada. Mi amigo perdió de forma permanente la visión en ese ojo.
- Hace un montón de años también, y por circunstancias que no vienen al caso, me ofrecieron la oportunidad de disparar con un arma de fuego real (una 9 mm) en una galería de tiro, junto con dos amigos. Mis amigos aceptaron encantados, pero yo, en ese momento, descubrí que no quería ni tocar el arma.
Ni que decir tiene que nunca he hecho la mili (según las teorías al uso en la época, yo no soy un hombre, jojojo). Por lo tanto, no he tocado un arma de fuego en mi puta vida. Ni siquiera descargada.
Eso contrasta con mi gusto (rayano en el sadismo) por los videojuegos extremadamente violentos
Pocas veces he disfrutado más que emboscando a soldados del KPA para asesinarlos sigilosamente, o defendiendo Caen del asalto de oleadas de soldados de la Wehrmacht, reventando sus cráneos con un rifle de francotirador Karabiner 98k con mira telescópica.
Encima tengo una obsesión rara con todo lo que esté relacionado con la Segunda Guerra Mundial. A lo mejor me lo tengo que hacer mirar.
No es que me ponga a mi mismo como ejemplo de tipo «¡eh, juego a videojuegos violentos y no me gustan las armas!» Ese sería caer en el simplismo más absoluto, pero más estúpido y simple resulta suponer que jugar a juegos violentos te convierte automáticamente en un asesino en potencia. Todas las distorsiones (y cuando digo todas, digo todas) son malas para la mente. Cada cual debe saber cuál es la suya.
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Mayor Kong dijo
A mi me pasa exactamente lo mismo. Si tengo un arma cerca enseguida me entra la paranoia, comienzo a imaginarme que se dispara accidentalmente y que la bala rebota contra una pared o contra el suelo o algo, con lo que me produce aversión estar incluso en la misma habitación en la que hay un arma. Si me acerco a un policía comienzo a pensar si tendrá la pistola cargada o con el seguro puesto. Una paranoia completamente injustificada porque nunca he tenido ningún incidente con ellas.
No obstante me divierto como un enano jugando a los conocidos como shooters y juegos de estrategia en donde las masacres y la sangre deben de ser abundantes.
Quizás la diferencia radique en algo tan simple como en conocer la diferencia que hay entre realidad y ficción. Por lo que no comparto en absoluto la tesis de que los videojuegos sumerjan a sus usuarios en una espiral de violencia y desaten el psicópata que llevamos dentro. Que yo sepa los nazis, los cruzados, los romanos, etc, no tenian videojuegos. Es echar la culpa de un problema muy viejo a un fenómeno que es nuevo.
15 Septiembre 2008 | 11:14 AM