Noli, mi cuñado y yo fuimos caminando el pasado domingo desde la casa de mis suegros hasta Teror, con motivo de las fiestas de la Virgen del Pino. Y no, no es que me haya vuelto pío de repente. Siguen saliéndome ampollas cuando entro en una iglesia, el agua bendita sigue hirviendo ante mi presencia y el Cristo sigue desclavándose para señalarme como hacía el personaje de Donald Sutherland al final de la peli La invasión de los ultracuerpos. Nihil novum sub sole.

A mí me gusta patear, y Noli tenía mono de senderismo, así que como media isla aprovecha para ir caminando a Teror por los más diversos motivos en esas fechas, nosotros también lo hicimos. Fue una caminata muy suave, de dos horas a paso de Noli tranquilo, disfrutando de los sonidos de la noche.

Por eso, cuando llegamos a Teror, entré en shock. Verán, cuando digo que media isla va caminado a Teror, lo digo casi literalmente. La Villa Mariana se llena de gente de todo pelaje, normalmente con ganas de juerga. La población flotante (y lo digo porque, en su mayor parte, sus órganos flotan en alcohol), se decuplica o algo así. No puedes dar un paso sin tener que empujar o ser empujado por alguien.

Después de la tranquilidad de la caminata, resulta chocante llegar allí y encontrarte con tanta humanidad. Si unimos eso a la manía que tengo de mirar caras, se entiende mi estado de sobrecarga.

Me pasa siempre: cuando estoy en un sitio absolutamente petado de gente (cosa que no me hace ni puta gracia, sobre todo si andan empujándome), empiezo a mirar caras y expresiones, saltando de persona en persona. Pero claro, con tanta gente acabas completamente saturado al cabo de unos minutos. En ese momento me dediqué a seguir como un zombi a Damián y a Noli, en busca del clásico bocadillo de chorizo de Teror (el chorizo de Teror es una de las sustancias más cáusticas que existen, y probablemente también de las que no existen).

Hasta que no nos fuimos de allí no volví a mi estado natural, pero me costó lo mío, no crean. A la gente le acojona verme tan serio y calladito, mirando a la gente como si estuviera buscando a alguien. Raro que es uno :D