Mi vieja amiga
No puedo vivir sin ella.
Siempre me ha acompañado, desde que tengo uso de razón. Algunos dirán que no hace tanto de eso. Yo les digo: váyanse a tomar por culo. Gracias.
A veces pasaban largas temporadas sin que me visitara, pero siempre volvía. Como mínimo, una vez al año. Cuando me visitaba, lo hacía siempre en medio de la noche. Me tenía en vela y me dejaba exhausto, con dolor de cabeza y el cuerpo destrozado. Y no, no follábamos. Nuestra amistad era, es, demasiado profunda y personal como para eso.
Cualquiera diría que uno podría acostumbrarse a las visitas de una vieja amiga, pero en realidad nunca llegabas a acostumbrarte del todo, ya que siempre aparecía sin avisar.
Sin embargo, mi amiga quiere más. Ha pasado de visitarme una vez al año a visitarme tres o cuatro veces al año. Siempre en medio de la noche. Siempre dejándome exhausto y hecho polvo. Pero le he cogido cariño, ¿saben?
Ah, mi vieja amiga.
¿Su nombre? Gastro.
¿Su apellido? Enteritis.
Puta.
PS Me visitó anteanoche.
!-->
