Hace años que uso pluma estilográfica para escribir. En parte es puro esnobismo, y en parte es comodidad. Una pluma se ajusta como un guante a mi estilo de escritura: redondeado, florido, lleno de serifas y grueso, con mucha tinta.

Tengo dos plumas, aunque solo utilizo una. Me compré en su momento una Parker en Babón, una tienda especializada de Las Palmas, que no me duró un asalto. Al principio escribía muy bien, pero al poco empezó a soltarme trazos muy finos de tinta y a trabarse. Era como intentar conducir un Caterpillar por la autopista: poder, puedes, pero es una experiencia horrorosa.

Noli, que tiene un olfato para estas cosas que Cthulhu se lo conserve, me compró una pluma de vaquita. Sí, de vaquita. Costó 5 euros en Alcampo, y es cojonuda, de la marca Inoxcrom. Llevo casi cuatro años con ella, y funciona de vicio. Por cierto, ahora mismo hay que hacer un gran esfuerzo para imaginar las vaquitas, porque se han borrado del uso. Ahora parece una pluma normal con cuerpo blanco.

Pluma Inoxcrom de vaquita

Pero mi gusto por los objetos faliformes no para ahí. Ruin y envidioso que es uno, hace años que le tenía echado el ojo a una pluma un tanto rara que usaba Jomis, antiguo profesor mío. Hace unos días nos pusimos hasta el culo de comer pescado crudo en el japo y aproveché para sonsacarle cuál era el modelo de pluma.

La pluma en cuestión es una Lamy Joy Calligraphy Pen, y es una pluma de tipo caligráfico, ya que el plumín tiene una punta oblicua, de forma que el trazo es más grueso o más fino dependiendo de la orientación de la pluma sobre el papel (en horizontal o en vertical con respecto al corte del plumín).

Lamy Joy Calligraphy Pen

Hasta he buscado mi nuevo objeto de deseo en eBay XD

Miren por donde, no sale muy cara. Además, Jomis me ha dicho que la que él compró sigue en buen estado y con mucha caña a sus espaldas, así que me parece una opción cojonuda. Cuando la compre pondré por aquí una historia sobre las diferencias de escritura entre mi pluma de vaquita y la Lamy.