Homo ludens
Ya les he dicho en un montón de ocasiones que mi interés por los videojuegos no se basa solamente en el hecho de que yo sea un hard core gamer. Si así fuera, seguiría comprando la infecta Micromanía con sus portadas llenas de frases como «¡LO HEMOS JUGADO ANTES QUE NADIE!» o «¡EL JUEGAZO DEL AÑO!». Disculpen si mi sentido crítico se retuerce de dolor cuando leo esas cosas. Esnob que es uno.
Los videojuegos son terreno abonado para la expresión del arte y para experimentos sociológicos. Cada vez que coincido con mis amiguitos jugando al World of Warcraft nos ponemos a analizar el nivel de cretinudez (inversamente proporcional al nivel intelectual) de los chavales que pululan por el juego. Incluso hemos analizado la tasa de creación de nuevas hermandades (con nombres tan simpáticos como kABayerRos dEl KaOS) y su correlación con la cantidad de tiempo libre de la que disfrutan muchos entes subhumanos en estas fechas de asueto y canícula. Es algo marabiyoso.
Pero no era de eso de lo que quería hablarles, sino de una historia que encontré en La Petit Claudine. Una historia en la que podrán ver algo tan extraño, a la par que atrayente, como esto:
levelHead es un juego de memoria espacial. Y menudo invento. No puedo dejar de ver el vídeo.
Aunque si quieren algo más tradicional, siempre pueden deleitarse la vista con las concept art illustrations de Fallout 3, como esta del Capitolio en ruinas, obra de Craig Mullins.

Pueden ver unas cuantas imágenes más como esta en la exposición Videogames as Art.
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