Internet me ha decepcionado. Ustedes me han decepcionado.

Yo creía que en teh internets podría encontrarlo TODO. Pero me engañaron. No es así. Hay huecos. Vacíos.

Porque, ¿cómo es posible que nadie haya subido a TuTubo el vídeo del anuncio en el que una señora decía con cara de tener un hueso de cereza atravesado en el culo aquello de:

¡Las manchas! ¡Una solución! ¡Quiero!

Nunca me cansaré de repetirlo: el creativo que pergeñó semejante aberración merecía morir de mil muertes dolorosas. Aún lo merece. Y si está muerto, merece que lo desentierren para mancillar su cadáver, quemarlo, mordisquearlo, volver a mancillarlo y volver a enterrarlo. Todos los años.

La otra cosa que estaba buscando (y por favor, no pregunten para qué), era aquel anuncio de un ordenador (¿era parte de una promoción de un banco o algo así?) en el que un chaval con pinta de estar en esa edad en la que empiezas a descubrir lo fantástico que es meneársela, decía:

¡Hago maravillas! ¡Gráficos en 3D! ¡A todo color!

Recuerdo que mi padre miraba alternativamente a la tele y a mí, temiendo que de un momento a otro me volviera pijo. Estoy seguro de que lo hubiera arreglado con siete hostias bien dadas.

Quiero a mi padre.

Díganme que algún desviado tiene eso grabado en VHS y está dispuesto a subirlo a TuTubo.

Alégrenme el día, coño.