Girando la brújula
Los más avispados habrán notado que no escribo ni de lejos lo que solía en el blog. Y cuando lo hago, suelo publicar fotos o chorradas cortas.
Y tranquilos, que esto no es el típico anuncio de «dejo el blog». De hecho, el día en que decida dejar de escribir, lo haré de la misma forma en que llegué, al estilo ninja ![]()
En los últimos tiempos me cuesta mucho concentrarme para escribir. Como dice mi amigo Óliver, nuestros trabajos son de carácter intelectual, ocho horas pegados al ordenador, así que cuando llegas a casa, lo único que te apetece es matar putas en el GTA San Andreas desconectar y quizás jugar un poco con alguno de los millones de juegos de segunda mano que me compro y a los que luego no tengo tiempo de jugar. Ejem ![]()
No he podido seguir con el ritmo de publicación que llevaba, y eso que ya estaba bastante mermado. Al final, estoy tan jodidamente cansado que la mitad de los días ni leo ni escribo. Simplemente no me salen las ideas.
Por eso estoy recableando el sistema. No me gusta dejarme vencer por las circunstancias, y no tengo intención de abandonar, al menos de momento. Así que tendré que plantearme las cosas de otra forma, reorganizando mis lecturas y la forma de escribir. A fin de cuentas, para mí escribir aquí supone un alivio, una válvula de escape, y como dice mi amigo Moi, hay demasiadas cosas escritas en este lienzo de locuras como para tirarlo todo por la borda.
Las historias de hoy son un pequeño ejemplo, con cosillas pilladas aquí y allá, no muy elaboradas. Veremos qué es lo que pasa. Tiempo al tiempo.
Y ahora ya pueden pasar de largo y olvidar esta reflexión totalmente prescindible ![]()
