Supongo que esto es algo de lo que hablará mucha gente en los próximos días, más que nada porque ha salido en el blog de Mauro y de ahí ha saltado a Foto Microsiervos (entre otros muchos sitios).

Hoy estaba echándole un vistazo al Fotomaf y he llegado a la historia que les menciono. En esa historia, Mauro habla de un hombre, Jamie Livingston, que tomó una foto durante 18 años con una polaroid, desde el 31 de marzo de 1979 hasta el 25 de octubre de 1997, día de su cumpleaños, y día en el que murió de cáncer.

Lo que hace a esta historia especial es, quizás, la forma en que ha salido a la luz. Las fotos no tienen nada de particular, pero el hecho de encadenarlas y de reflejar el abrupto final de una vida (como tantas otras que se acaban cada día por los mismos motivos), hace que sea digna de consideración.

Chris Higgins, de Mental Floss, nos lo cuenta con todo lujo de detalles: cómo llegó a ver las fotos por casualidad, sin firmar y sin clasificar, y cuál fue la búsqueda que realizó posteriormente hasta averiguar el nombre del autor y lo que le pasó. Ver cada una de las fotos en secuencia, intentando imaginar una vida entera a través de instantes congelados, tiene que ser algo especial.

Y digo «tiene que ser» en lugar de «es» porque el sitio que alberga las fotos está fuera de servicio debido precisamente a la atención que ha generado su publicación en diversos blogs. El servidor no ha podido soportar la carga de tráfico. Si quieren, pueden leer una explicación más profusa del proyecto.

Supongo que cada bloguero se quedará con una de las imágenes de Jamie para publicar, de las que hay disponibles en Mental Floss, el cual a su vez hizo una selección sobre el total de 6697 fotos. Yo me quedo con esta, del 5 de octubre de 1997, 20 días antes de morir.

Anillo de bodas fotografiado por Jamie Livingston