Fragmentos de inspiración
Cuando tengo la mente descansada, cosa que últimamente sucede con muy poca frecuencia, suelo componer historias para escribir aquí con relativa facilidad. Cualquier gesto, cualquier palabra, cualquier pequeño detalle puede desatar mi verborrea mal contenida para plasmarla en estas líneas. Yo lo pergeño, ustedes lo sufren ![]()
Por eso, la reflexión de José Álamo acerca de tres momentos únicos e irrepetibles que podrían servirle de inspiración para escribir, me ha calado hondo. En particular la escena de la pareja de ancianos en las cercanías del Big Ben. Cuántas veces me ha pasado eso de quedarme observando un detalle aparentemente trivial, ignorando el fluir del resto del universo...
Y sí, eso que detectan entre líneas es pura y simple envidia cochina ![]()
